Una familia damnificada por lluvias y cesó la alerta

Viernes 3 de abril de 2020 | 00:00hs.
La familia Giménez fue asistida con chapas de cartón. | Foto: Facundo Correa
Las anunciadas lluvias finalmente llegaron ayer a primera hora a Posadas con algunas ráfagas de fuertes vientos y varias familias resultaron afectadas, principalmente en el barrio Santa Cecilia, donde una mujer debió ser asistida con colchones, chapas y tirantes.

El martes a la noche la Opad había emitido la alerta amarilla/naranja ante la posibilidad de fuertes lluvias y tormentas, las cuales finalmente se dieron entre la madrugada y la mañana de ayer.

En el barrio Santa Cecilia, una de las familias más afectadas fue la de María Marta Giménez, quien reside junto a su pareja y sus cuatro niños de entre 11 y 2 años en una precaria vivienda de madera con chapas de cartón.

“A las 4.30 por ahí empezó todo. Esta es la segunda vez que me pasa algo así, pero esta vez hubo mucho viento y ese fue el principal problema. Se me movió la chapa y como era de madrugada apenas pude mover todo para poder volver a tapar los huecos. Se me inundó toda la pieza”, relató Giménez.
La mujer explicó que el sector que más daños sufrió por las inclemencias del tiempo fue el dormitorio donde se vieron afectados un ropero, las vestimentas de los niños y varios colchones.

“Había viento, empezó a entrar agua por algunos huecos donde las chapas se corrieron y yo me asusté por los cables más que nada, porque las conexiones están hecho así como pudimos hacerlas no más. Yo lo que hice fue alzar a todos los chicos y llevarlos a la sala, que es una zona un poco más alta. Ahí lloramos todos juntos hasta que nos tranquilizamos porque paró un poco”, indicó.

Giménez expresó que en la mañana de ayer ya había recibido apoyo y asistencia de parte de Acción Social de la Municipalidad, cuyos integrantes le acercaron colchones nuevos, además de tirantes y chapas para renovar el techado de la vivienda.

“Agradezco mucho a esas personas que nos ayudaron en este momento. Yo hace un año vivo acá, antes estaba en Villa Cabello pero compré este lugar. La persona que me vendió se llevó las chapas de zinc y yo luego conseguí chapas de cartón y con eso estábamos. A la tarde, si el tiempo acompaña, con mi compañero vamos a cambiar todo”, añadió en la mañana de ayer.

Sin embargo, las complicaciones por las lluvias son una problemática que afectan al barrio en su conjunto. Producto de la falta de desagües, los pequeños pasillos dentro del asentamiento se transforman en mini arroyos con torrentes de aguas imposibles de atajar o desviar.

Situación idéntica a Giménez es la que vive Gonzalo (27), que reside a muy pocos metros y comparte el mismo sufrimiento.
“Acá apenas llueve nosotros ya nos vamos a la casa de mi suegra porque acá no podemos quedarnos. Esta mañana (por ayer) pasó eso, yo recién estoy volviendo”, relató.

“Hace poco compré ripio para poner acá afuera como para de alguna forma detener el avance del agua, pero es imposible. Nos llega a los tobillos y un poco más arriba también. Todos los vecinos sufrimos lo mismo. Vivimos en permanente humedad y yo tengo tres chicos que sufren problemas respiratorios”. Ambas familias se dedican a la venta de productos en forma ambulante; en este contexto enfrentan otra batalla. 

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