Un policía del Comando y los destornilladores como nueva arma común

Sábado 9 de febrero de 2019 | 13:25hs.
Por Mauro Parrotta
redaccion@territoriodigital.com

Raúl Mazo está feliz y orgulloso de poder decir que es el padrino de una hermosa beba a la que llamaron Martina Milagros, después de haber participado, junto a otros policías, en el momento en que la madre la trajo al mundo, en una agobiante noche del 27 de diciembre del año pasado en donde además, el barrio estaba sin luz. 

Raúl Mazo estaba de servicio y le tocó asistir en ayuda de esa mujer que ahora agradece de haberse cruzado con el oficial ayudante de 36 años que integra el Comando Radioeléctrico de San Isidro, un lugar en donde todo puede pasar y por el que hay que andar siempre atento para poder volver a casa. Como ocurrió la semana pasada, cuando corriendo detrás de un ladrón, de repente se le tiró encima y le clavó un destornillador en el pecho.

"Cuando se me abalanza sobre mí, atiné a tirarme hacia atrás, como para que el impacto no sea total, pero el destornillador entró de lleno en el chaleco antibalas, si no lo hubiese tenido puesto, no sé si lo podría contar", dijo Raúl a El Teritorio, días después de esa noche en la que atrapar al delincuente casi le costó muy caro.

"Nosotros estamos preparados para volver a nuestras casas, es así, aunque esa vez estuvo cerca", dijo, recordando que el chaleco que recibió el año pasado de la Policía de Misiones "se perforó, pero no del todo, a mi no me tocó el destornillador", dijo con precisión y recordó que últimamente casi todos a quienes deben seguir o apresar andan armados.

Y así parece. La calle está difícil como siempre y los integrantes del Comando San Isidro tienen en cuenta que uno de los principales robos son de motos y quizás por eso muchos de los delincuentes andan con destornilladores entre sus ropas, para amedrentar a sus dueños. "Pero no sólo destornilladores, muchos con armas de fuego y facas", puntualizó Mazo.

Raúl Mazo está hace 11 años en la Policía de Misiones y su vida sin el uniforme la vive con su hijo de cuatro años y su esposa. Y claro, desde hace semanas, también como padrino de Milagros, esa beba que lo obligó también a ser de partero mientras con sus compañeros de servicio dejaron por unas horas el hecho de tener que estar mediando en los problemas, en los cortes de ruta, en los robos. 

Raúl Mazo después de esa noche de diciembre en el barrio Cocomarola Oeste, empezó a llevarle ayuda a la familia de la criatura. "Necesitaban ventilador, una cuna, ropita... y por suerte se unieron muchos en la causa y así fue como uno se siente bien con estas cosas que también le toca vivir", repasó el oficial ayudante sobre la vida de policía.

"Por suerte uno está preparado", insistió Mazo, que también cuenta con mucha satisfacción el porqué está seguro de haberse convertido en policía.
"Soy tercera generación de policía, mi abuelo lo fue cuando era Territorio Nacional y mi padre se retiró de la Policía de Misiones... por eso yo de chico creo que aprendí mucho de esto" detalló el hombre que ya es la segunda vez que se cruza de mala manera con un destornillador.
"Fue en una detención, me clavó el destornillador en la mano, fue un operativo complicado", recordó Mazo que contó con el apoyo de sus superiores tras lo ocurrido durante la semana que se termina. 

Y no es poca cosa, siendo parte del Comando San Isidro, una jurisdicción enorme, que abarca desde la avenida Quaranta hasta poco después del By Pass, en donde están los barrios en el límite de la ciudad de Posadas. Una jurisdicción que, después de todo, supo darle alegrías y no sólo malos ratos con los que calzan destornilladores. 



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