Tierra roja en Moscú

Miércoles 11 de julio de 2018 | 11:30hs.
Diego Vain

Por Diego Vain Enviado especial a Rusia


Una camiseta argentina y una foto de Diego Maradona dan la pauta de que ese rincón es de nuestro país. Que a pesar de estar en Moscú se respira otro aire. Pero la foto de Diego tiene algo más, un detalle que no se puede pasar por alto. El ‘10’ está con un mate. No es un bar cualquiera. No es un lugar más en la inmensidad de la capital rusa. Es un pedazo de Misiones en Moscú. Mates, bombillas, patentes de Oberá y hasta tierra colorada completan el paisaje del Mateinbar.

Andrés Bogdan vive hace 30 años en Moscú, cuando todavía esta ciudad era la capital de la Unión Soviética. Llegó con sus padres y con su hermana desde Argentina a una tierra que ya atravesaba una convulsión política y social. Le tocó pasar por una de las épocas más complicadas de Rusia tras la caída de la república socialista y a pesar de que gran parte de su vida la vivió de este lado del mundo jamás se olvidó de sus raíces.

“Acá se decían muchas mentiras del mate. El ruso no estaba acostumbrado y para mí es importante. Yo quiero que aprendan y que se terminen esos prejuicios que hay”, contó Andrés, quien hace unos meses instaló su rincón misionero en Moscú y planea tener una academia del mate.“Quiero que la gente conozca nuestra cultura. Voy a mostrar cómo se toma el mate y lo que significa y a mostrar la relación con Paraguay y Brasil”, explicó el sociólogo y psicólogo.

“Para mí el mate es un puente. Acá me dicen que no soy ruso y yo soy argentino, pero cuando voy a la Argentina tampoco me toman como del lugar. El mate me sirve para generar ese puente entre las culturas y las tradiciones”, agregó quien a los 12 años llegó a Rusia.

Como su familia siempre se dedicó a la producción de yerba, Andrés conoce el negocio y ofrece en el Mateinbar sólo un producto misionero, el mejor según él.

Reserva del che
“Cuando pensé en el nombre quería que sea algo que se identifique rápidamente con los argentinos. Pensé en che porque es una palabra que la usamos mucho nosotros y que se puede reconocer fácilmente. Muchos piensan que tiene que ver con el Che Guevara, pero no”, contó Andrés.

Mientras muestra todas las cosas que tiene de Argentina y de Misiones tomamos unos mates y se ríe porque no es habitual que pase eso. Ni siquiera en su mateinbar. “Nosotros ofrecemos mates separados, porque a los rusos no les gusta compartir. Cada uno toma el suyo. Por eso cuando abra la academia de mate quiero explicarles que el mate es para compartir entre amigos y que es una cuestión cultural”, mencionó.

Además de poder sentarte a tomar unos buenos verdes, bien argentinos y misioneros, en el bar también se pueden probar dulces a base de yerba y helado.
“Al mate lo podés acompañar con unos dulces de naranja y con merengue que está hecho a base de yerba. También tenemos helado de yerba mate, casero”. Es que el dueño del rincón misionero en Moscú no es ningún improvisado.

Se termina la ronda de mates. Se terminaron los merengues verdes y ya no queda más helado de yerba mate. Pero la invitación está hecha para conocer el rincón de la tierra colorada en Moscú.  


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