Será juzgado el asesino que en libertad condicional volvió a matar

Viernes 14 de septiembre de 2018 | 04:00hs.
Cristian Valdez

Por Cristian Valdez fojacero@elterritorio.com.ar

Carlos Manuel Ramírez mató dos veces, a pesar de que apenas tiene 36 años. La primera vez fue en marzo de 2003, cuando en un asalto armado acribilló a un trabajador que pocos días antes había llegado a Puerto Esperanza y la segunda, hace alrededor de seis meses (en Puerto Piray), siendo víctima de su furia criminal Antonio Cabral (26), con quien su ex pareja pretendía rehacer su vida después de una relación desgastada.

El segundo asesinato fue cometido cuando estaba bajo el régimen de libertad condicional, por eso escapó, imaginando que no iba a ser atrapado, pero se equivocó. No sólo lo capturaron sino que las pruebas son tan contundentes que la causa está a un paso de ser elevada a la instancia de debate oral en el que probablemente se sellará su continuidad en prisión por muchos años más.

Fue el fiscal de Eldorado, Edgard Doldán, quien recientemente elevó el requerimiento formal al titular del Juzgado de Instrucción Uno, Roberto Saldaña. Consideró que está probada, en base a una serie de elementos incautados en la escena del crimen, pericias y testimonios, la autoría del crimen, por lo que Ramírez deberá sentarse en el banquillo de los acusados para responder por el delito de homicidio simple.

Para llegar a esta resolución fue clave la declaración vertida por la ex pareja del reo y testigo directo del crimen, Sandra Mabel Escobar, como así también por varios vecinos que auxiliaron a la mujer durante el ataque. 

Reinicio frustrado

El crimen fue cometido el 21 de marzo, por la mañana en la vivienda 3 del barrio Esperanza, de Piray, donde la mujer residía en compañía de sus dos hijos y de Cabral.

La investigación permitió reconstruir que Ramírez, que pasó 14 años tras las rejas por el homicidio anterior, había conocido a Sandra en la unidad penitenciaria donde cumplía su condena. La joven había acompañado a una amiga a visitar a un familiar cuando se enamoraron, por lo que la relación prosperó tanto que en ese contexto nacieron los chicos (hoy con 4 y 7 años).
En julio del año pasado, cuando le concedieron la libertad condicional, el acusado se fue derecho a vivir con su pareja, pero la relación se desgastó rápidamente y Sandra decidió ponerle fin. Él nunca aceptó la decisión, pero ella, cansada de la situación, prefirió seguir adelante e inició un noviazgo con Cabral a principios de este año.

En ese momento Ramírez estaba trabajando en Entre Ríos, pero al enterarse regresó a Puerto Piray y comenzó a frecuentar su vivienda para intimidar a sandra y amedrentar a su nueva pareja, al punto que cinco días antes del crimen amenazó telefónicamente a Cabral con la excusa de que éste se aleje de sus hijos, en tanto que dos días después se presentó en la propiedad de la mujer y tuvo un entredicho con Cabral.

En esa instancia, con el objetivo de culminar el momento de tensión, la mujer le pidió a Cabral que se retirara hasta que Ramírez se calme, pero éste decidió quedarse a dormir.
Al día siguiente, como no se iba, no le quedó otra opción que pedir ayuda a la comisaría y los uniformados cumplieron, pero Ramírez no se iba a quedar de brazos cruzados.


Según los relatos incorporados al expediente, ese 21 de marzo Cabral regresó a la casa de su pareja cerca de las 5.30 y comenzó a tomar mate con ella. En el interín, Ramírez llamó por teléfono y, al enterarse de que el hombre nuevamente estaba junto a su ex mujer, no vaciló.

Dos horas después estuvo en la casa, forzó una puerta del frente y sin mediar palabras asesinó a Cabral de un puntazo en la tetilla izquierda que le afectó el corazón y derivó en un shock hipovolémico con paro cardiorrespiratorio traumático.
Tras cometer el hecho, Ramírez escapó de la casa, cruzó la calle y se internó en un eucaliptal de la zona hasta el mediodía, cuando la Policía logró capturarlo tras una serie de rastrillajes.

El antecedente de Ramírez

Al momento del crimen, Ramírez cargaba sobre sus espaldas el pesado antecedente de un crimen cometido en marzo de 2003, cuando apenas tenía 21 años. Según consta en los archivos de este matutino, el hecho por el cual fue condenado a 17 años de prisión fue perpetrado en la localidad de Puerto Esperanza y la víctima fue Valdir Nischke (43), quien junto a su hermano estaba alquilando una vivienda en el barrio Industrial por razones laborales, ya que eran expertos en aislamientos industriales. Hasta ese lugar llegó Ramírez acompañado por otros dos sujetos con intenciones de robo. Sin embargo, el asalto se vio frustrado y Valdir terminó muerto a balazos. La Policía comenzó a investigar y al poco tiempo obtuvieron la pista de un automóvil visto por la zona horas antes del crimen. A partir de ese dato se fueron decantando todos los demás elementos incorporados a la pesquisa para poder arrestar a los involucrados. No pasaron 24 horas hasta los tres sospechosos ya se encontraba tras las rejas, entre ellos Ramírez, que desde ese momento pasó más de la mitad de su vida preso en la UP III.


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