Repatriaron los restos de un héroe de la Guerra de Malvinas

Jueves 6 de diciembre de 2018
“Si pudiera elegir cómo terminar mi vida, le pediría a Dios morir defendiendo la Patria”, había dicho el primer teniente Luis Darío José Castagnari antes de partir hacia la guerra. Por eso, el 1 de abril de 1982, cuando dejó su casa en el barrio de El Palomar para ir a Malvinas, le pidió tres cosas a su esposa: “Cuidate, cuidá a nuestros cuatro hijos y si no vuelvo de las islas, quiero que traigas mi cuerpo y me entierres junto a Gustavito”.  
El comando de la Fuerza Aérea iba dispuesto a entregar su vida. Así, dejó su alianza matrimonial en una cajita, besó con devoción a sus hijos que aún dormían y abrazó a su mujer mientras le repetía su más íntimo anhelo. María Cristina Scavarda le prometió que cumpliría. Ella cuidaría de los niños, ella llevaría adelante la casa, ella, que lo había visto llorar abrazado al cuerpo de su pequeño de tres años ese trágico 7 de enero de 1978, cuando el cáncer se los arrancó de sus vidas, cumpliría con su deseo.
Él murió en la guerra a las 23.20 del 29 de mayo durante un intenso cañoneo inglés y mientras intentaba proteger a sus hombres, en el Aeropuerto de Puerto Argentino.
Como segundo oficial al mando del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) le había tocado custodiar el radar, evaluar las condiciones de seguridad del área ocupada por las fuerzas argentinas y ayudar al funcionamiento de la Base Aérea Militar Malvinas (BAM). El aeropuerto se había convertido en el blanco de la flota y la aviación británicas y desde el 1 de mayo cada noche se había transformado en un infierno de estruendos, explosiones y bombas. Castagnari pudo volver antes de Malvinas: le ofrecieron replegarse con unos prisioneros británicos, pero no quiso. Pidió quedarse con su gente.
Cayó en medio de un feroz bombardeo inglés, mientras se acercaba a los integrantes del escuadrón Pucará para indicarles dónde estaban los refugios. Los oficiales alcanzaron a protegerse. La radio de Castagnari atrajo a un misil y él no pudo llegar. Las esquirlas atravesaron su cuerpo. Durante 36 años sus restos yacieron en la tumba 14, fila uno, ala A del cementerio de Darwin,  lejos de su Río Cuarto natal y de su hijo Gustavito.   
Ayer después de mucho luchar, su viuda llegó a las islas para cumplir con el último deseo de su marido. El féretro envuelto en una bandera argentina, despedido con honores militares y con una pequeña ceremonia religiosa en la capilla de Mount Pleasant, marcó un hecho histórico: por primera vez desde que finalizó la guerra, el 14 de junio de 1982, se trasladó al continente el cuerpo de un caído en Malvinas enterrado en Darwin. El vuelo que llevó a la familia Castagnari hasta Mount Pleasant y que trajo al héroe de regreso hasta Córdoba, también transportó trece placas de nuevos soldados identificados. 

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