Patrimonios que los turistas arruinaron

Jueves 6 de diciembre de 2018
Estatua del Rey Dom Sebastiao, Lisboa.
Esta escultura de 120 años de antigüedad fue destruida porque a un tipo de 24 años se le ocurrió tomarse una selfie épica. Se le hizo fácil trepar hasta ella para obtener esa preciada foto y la estatua terminó desprendiéndose del edificio, así que cayó al suelo y acabó hecha añicos en el piso.

La Flama Eterna (foto).
En 1998 Francia albergó el Mundial de fútbol y algunos fanáticos se excedieron con la fiesta y terminaron haciendo barbaridades en París. Un mexicano, en su borrachera creyó que era gracioso orinar encima de La Flama Eterna del Arco del Triunfo y la apagó. La flama llevaba 75 años prendida ininterrumpidamente y es un símbolo nacional francés, porque está encima de la tumba del soldado desconocido.

Jarrones de la dinastía Qing.
En 2006 Nick Flynn se encontraba en el Museo Fitzwilliam de Cambridge, Inglaterra. Estaba caminando por un pasillo y se dio cuenta de que iba hacia la dirección incorrecta, así que dio un giro rápido que lo hizo tropezar porque tenía los cordones desatados y al caer se agarró de dos antiguos jarrones chinos. Se trataba de dos piezas de los siglos XVII y XVIII, con un valor aproximado de 500.000 libras, que pudieron ser restauradas años después.

El actor de Juan Pablo Picasso.
En 2010, en una de las clases de arte que el Met ofrece regularmente, una estudiante tropezó accidentalmente y cayó sobre la obra El actor, de Picasso. El daño que causó a este cuadro de 1904 fue una rajada de 15 centímetros, en la esquina inferior derecha.

Estatua de la Anunciación, Florencia.
Un turista de Missouri quedó cautivado por una escultura de la Virgen María, en el Museo dell’Opera del Duomo, en Florencia. Al llamarle la atención sus manos, quiso comparar el tamaño de su dedo con el de la escultura y de alguna manera terminó haciendo que el meñique se le desprendiera.

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