Lunes 24 de abril de 2017

¿Se deberían extraer las amígdalas a más niños?

Lunes 13 de febrero de 2017 | 15:00hs.

Es la tercera cirugía más común en los niños de EE. UU

Debido a las estrictas directrices sobre la amigdalectomía, algunos niños que podrían beneficiarse de la extracción quirúrgica de las amígdalas no la reciben, sugieren dos nuevas revisiones.

Para calificar para la cirugía, un niño debe sufrir muchas infecciones recurrentes de garganta en un periodo corto, o graves perturbaciones del sueño, apuntó Sivakumar Chinnadurai, coautor de las revisiones.

Una evaluación de las evidencias médicas actuales sugiere que más niños recibirían una mejora significativa a corto plazo en su vida diaria si las directrices fueran menos estrictas, dijo Chinnadurai, otorrinolaringólogo pediátrico en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville.

Los niños experimentaron la mitad de los dolores de garganta cuando se sometieron a una amigdalectomía, aunque no cumplieran las directrices, encontraron Chinnadurai y sus colaboradores. Los niños también faltaron menos días a clase y era menos probable que necesitaran atención médica.

Pero ese beneficio potente solo aplica al primer par de años tras la cirugía, dijo Chinnadurai. Para el tercer año, no había un beneficio claro en términos de la cantidad de infecciones de garganta. Además, la investigación sobre los resultados a largo plazo era limitada.

"La decisión sobre si esos niños deben recibir una amigdalectomía o no para ese beneficio temporal en realidad se vincula con lo que esos niños necesitan o de qué sufren", planteó Chinnadurai. Los niños que faltan mucho a la escuela o que necesitan visitas frecuentes al médico por dolor de garganta podrían beneficiarse de la cirugía, comentó.

Hay un beneficio incluso más claro para los niños cuyo sueño se ve afectado por unas amígdalas inflamadas, dijo Chinnadurai.
"En un niño con un diagnóstico de apnea del sueño, podemos ver un beneficio en la calidad de vida relacionada con el sueño", señaló. Los niños duermen mejor, y por tanto exhiben una mejor conducta diaria y prestan más atención en la escuela.

El método médico para tratar las infecciones de amígdalas ha evolucionado en las últimas décadas.

La amigdalectomía es la tercera cirugía más comúnmente realizada en los niños de EE. UU.: cada año, se completan 530,000 de esos procedimientos, según la Academia Americana de Otorrinolaringología -- Cirugía de Cabeza y Cuello (American Academy of Otolaryngology -- Head and Neck Surgery).

Hace treinta años, nueve de cada 10 amigdalectomías en niños se realizaban para tratar infecciones recurrentes de garganta. Hoy en día, el procedimiento se hace el 20 por ciento de las veces por infecciones, y un 80 por ciento de las veces por problemas del sueño, según la academia.

Las amígdalas hinchadas pueden bloquear las vías respiratorias durante el sueño, provocando problemas respiratorios que van desde unos simples ronquidos hasta apnea del sueño obstructiva, dijeron los investigadores en las notas de respaldo.

Las directrices señalan que una amigdalectomía para tratar las infecciones de garganta se justifica si un niño ha tenido siete o más dolores de garganta durante el año anterior, cinco o más dolores de garganta durante dos años consecutivos, o tres o más dolores de garganta durante tres años consecutivos, según las notas de respaldo.

Los investigadores decidieron revisar si las directrices sobre las infecciones de garganta son demasiado estrictas, descartando a pacientes que podrían en potencia beneficiarse pero que no satisfacen el alto umbral de infecciones recurrentes, explicó Chinnadurai.

No hay directrices firmes sobre el uso de la amigdalectomía para tratar los trastornos del sueño, de forma que los médicos revisaron las evidencias para ver si la cirugía funcionaba mejor que la llamada espera vigilante, que es monitorizar la situación.

Los resultados del estudio mostraron que "podría haber nuevas evidencias que respalden ampliar los criterios y abrir el procedimiento a más individuos", indicó Alyssa Hackett, otorrinolaringóloga de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

"En el niño correcto con las indicaciones adecuadas, son de verdad procedimientos maravillosos que pueden cambiar la vida tanto del niño como de la familia", afirmó Hackett, que no participó en la nueva investigación.

"Si hay que extirpar el apéndice, hay que extirpar el apéndice", dijo Hackett. "Pero respecto a las amígdalas y las adenoides, la cirugía presenta grandes beneficios evidentes de calidad de vida, pero nunca ha muerto ningún niño porque no se haya sometido a la cirugía". (Las adenoides, unas glándulas en el cielo de la boca, con frecuencia se extirpan junto a las amígdalas).

Pero Chinnadurai y Hackett advirtieron que no se debe elegir la cirugía automáticamente para todos los dolores de gargantas.
Alrededor de un tres por ciento de los niños que se someten al procedimiento experimentan sangrado en el periodo de recuperación de dos semanas, dijo Hackett.

"Aunque la amigdalectomía tiene un riesgo bajo, no está libre de riesgos, y hay que sopesar esos riesgos con los beneficios de cada niño individual", enfatizó Chinnadurai.

"Estamos hablando de un niño que tenga problemas significativos relacionados con el sueño", dijo Hackett. "No queremos que la gente diga que hay que sacarles las amígdalas a sus hijos porque ronquen. Esto no es lo que dice este estudio, en lo absoluto".

Los dos informes se publicaron en línea el 17 de enero en la revista Pediatrics.

Fuente:www.TerritorioDigital.com

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