Misiones en el lienzo

Domingo 15 de septiembre de 2019 | 11:06hs.
Agustina Rella

Por Agustina Rella sociedad@elterritorio.com.ar

El paisaje es un actor ineludible en la formación del espíritu. “Hay un autor que dijo que el hombre es el resultado de tres cosas: lo que nace, lo que se hace, más el paisaje” relató Zulma Pittau, directora general de Patrimonio Cultural y Museos de la provincia y ávida estudiosa del mapa cultural misionero. “Lo que nace es lo que tenés grabado en la genética, lo que se hace son todas las experiencias de vida que vas adquiriendo y cómo te vas construyendo como persona y el paisaje es todo lo externo que influye en lo que vemos, en lo que oímos, en lo que  transitamos”, agregó dando cuenta de la cantidad de artistas que vivieron la Tierra Colorada como una panorámica inspiradora. 
Lucas Braulio Areco, Juan Mariano Areu Crespo, Zygmunt Kowalski, Juan Catalano, Raúl Prietto, Héctor Martinoli, Deolinda Gularte (Rubí), Floriano “Mandové” Pedrozo, Ernesto Engel, Adriana Marelli, Olga Pasternak, Juan Carlos Malieni, Ramón Ayala, Fernando Dasso, Gastón Dachary, Alberto Mathot, Juan Carlos Solís, Nicolás Reviakin, Marcos ‘Colorín’ Otaño, son sólo algunos de los que transitaron la tierra roja dejando una huella artística, visible por ejemplo, en el museo provincial de bellas artes, Juan Yaparí. Hugo Viera, Bernardo Neumann, Susana Rendón, Andrés Paredes, en tanto, son quienes detallan, como contemporáneos, qué buscan comunicar con su arte, cuál es el legado que quieren dejar y cómo vive el artista misionero. Además, el muralismo como tendencia en auge, hizo de Iguazú un polo artístico que está en pleno crecimiento.
“He estado en cantidad de reuniones, foros, debates durante décadas donde se buscaba definir cuál es la identidad  misionera. Pero no podemos hablar de una sola identidad. En una provincia multiétnica como la nuestra, la pluriculturalidad es nuestra identidad, la diversidad que tenemos. No hay otra provincia y no sé si hay otro lugar donde se vea esta variedad de grupos humanos conviviendo juntos. Es algo único”, resaltó Pittau.
Centrados en la cultura del trabajo durante siglos, Misiones tiene un incipiente renacer del arte y desde el sector demandan circuitos comerciales aceitados, salas adecuadas para exponer y el incentivo de formación artística de calidad  desde la escuela, entre otras.
Sin embargo, cuando se pone la lupa sobre la rica historia local, se desglosan grandes hitos, más allá de los referentes históricos nombrados. Así, es sabido que los primeros grabados en Argentina surgen a fines del siglo XVII y principios del XVIII, precisamente en Misiones, como se dilucida en el libro del jesuita español Juan Eusebio Nierenberg editado en Santa María la Mayor en 1705. De todos los grabados que aparecían, el único firmado llevaba el nombre de Juan Yaparí que pasó a la historia como el grabador indígena por excelencia. Del mismo modo se destaca el nativo Habiyú, firmante de una imagen de la Virgen fechada en 1618 en la reducción de la Anunciación de Itapúa (actual Posadas) y que hoy está en Luján, Buenos Aires. 
Sin dudas, las raíces indígenas, influencia jesuita, corazón inmigrante y energía de río y monte, hacen que las expresiones culturales misioneras sean inmensas, diferentes, versátiles, provocadoras, y reflexivas, como la vida misma. Tal como definió Neumann páginas más adelante en coincidencia con Paredes: “Pintar desde la raíz es a la vez, pintar el mundo entero”. 

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