Las pistas colocan al desaparecido Zembruski en dos lugares de Roca Chica

Miércoles 13 de marzo de 2019 | 06:00hs.
Cristian Valdez

Por Cristian Valdez fojacero@elterritorio.com.ar

La tranquilidad de los hermanos Zembruski, de Roca Chica, tuvo un giro inesperado en los últimos días. Pasaron de planificar el cumpleaños 83 de papá Rodolfo -fue el lunes- a buscarlo desesperadamente en los montes de la zona.
Es que el último viernes dijo que tenía que buscar un caballo, salió de su casa y desde entonces su paradero es un misterio. La gravedad del cuadro es que padece alzheimer y a los caballos los dejó hace más de tres décadas, cuando abandonó la vida en el campo para radicarse en el pueblo.
Los últimos que lo vieron fueron tareferos de una cuadrilla que ese mismo día, entre las 15.30 y las 16, regresaban a sus casas en un camión. Fue cerca de la Escuela 180, sobre un camino entre plantaciones de pinos que conecta con Gobernador Roca, a casi cuatro kilómetros de su propiedad.
Lo único que llamó la atención de los peones rurales es que al abuelo le costó correrse del camino, porque iba rengo, a tranco lento. Tenía puesta una campera azul y gorrita roja con diseños negros. Recién ayer supieron que es buscado intensamente.
Sumando más misterio a ese dato, el olfato de un perro policial de búsqueda se detuvo en una parada de colectivos. Nadie de la familia duerme. Todos buscan y hasta acudieron a una vidente. 
“Él estaba bien físicamente, más allá de que no se orientaba por la enfermedad que tiene y por la cual tomaba sus pastillas cada mañana. Pudo haber caminado hasta seis u ocho kilómetros, pero no llevó nada, ni sus remedios, ni documentos ni plata, menos algo para comer, por lo que estamos con miedo de que le haya pasado algo malo. Fijate que vamos por el cuarto día de búsqueda y no tenemos ninguna novedad de dónde está, más allá de algunas hipótesis”, dijo Fabio, uno de los tres hijos de Rodolfo.
Para entender qué pasó el viernes hay que tener en cuenta que el anciano vive solo, en una casa de la misma propiedad en la que vive su hijo. Pocos metros los separan.
En junio del año pasado murió su esposa Teodora y desde entonces la única compañía de tiempo completo es su perro Tom. Claro, los hijos están presentes gran parte del día, a la hora de las medicaciones y de las comidas. “Nunca lo dejamos solo, porque anteriormente se había ido pero regresaba a las pocas horas. De a ratos decía que tenía 40 años o se ponía a contar en tiempo presente las cosas que le pasaron en su infancia y por ahí de golpe se daba cuenta, se ubicaba nuevamente. Era así, pero la medicación lo tenía controlado, excepto esos momentos en que se perdía”, contó Fabio.
Su casa no tiene ni siquiera cocina, en función de que “se olvidaba de apagar cuando calentaba algo y estaba siempre latente el temor de que le pase algo. Por eso las comidas le traemos nosotros, sobre todo porque a él le gusta vivir en su casa y no quería dejarla por nada el mundo. Hacía su vida, pero siempre controlado”, explicó.
El viernes, horas antes de salir, hizo mención a la búsqueda de los caballos, por lo que, por precaución y sobre todo teniendo en cuenta las anteriores salidas, trabaron el portón y encerraron a su fiel amigo Tom. No fue suficiente. Pasadas las 15 fueron a ver qué estaba haciendo y se toparon con el portón roto. Rodolfo no estaba.
“Esperamos un par de horas, buscamos por los alrededores y nada. Nos desesperamos porque se hacía de noche, nada de papá y entonces avisamos a la Policía”, rememoró a su turno Aldo, el otro hijo del hombre, sujetando afiches que imprimieron para pegar en comercios y espacios públicos.

Rastrillaje en el monte
El mismo viernes se inició la búsqueda policial, que con el correr de los días fue sumando más intensidad y uniformados baqueanos caminando en el monte.
Luego del intenso rastrillaje que se realizó durante el fin de semana e incluso el lunes a la mañana en una amplia zona de espesa vegetación de Roca Chica, se decidió ampliar el radio de búsqueda llegando hasta Corpus y la costa del río Paraná.
En ese contexto se sumaron bomberos voluntarios de Roca, más personal de la Comisaría de esa localidad, de Jardín América, de General Urquiza, de la División Infantería de Posadas y Leandro N. Alem, además de la Brigada de Canes con un animal experto en rastreo humano que detectó su huella en la parada.
“Está la pista de que lo vieron caminando y de su posible presencia en la parada, por lo que tenemos que seguir buscando en esa zona. Igualmente, pudo haberse subido a un colectivo u otra persona, viéndolo caminar solo, la llevó hacia algún lugar. Todas son hipótesis que no podemos descartar y tenemos que seguir con la misma fuerza rastrillando cada espacio del monte”, explicó Fabio antes de subirse nuevamente al patrullero que lo llevó a otra extensa área de pesquisa.

La versión de la vidente

Desesperados, después de cuatro días sin novedades, la familia recurrió a una supuesta vidente de Roca Chica, que detectó la presencia del anciano en una casa abandonada distante a ocho kilómetros de la suya, en medio del monte. “Nos dijo que estaba en una tapera abandonada, que caminó mucho, por lo que tenemos que buscar en ese sector también. No podemos descartarlo en un momento así”. La vidente iba a ser citada en la propiedad de Zembruski para que oriente hacia qué sector de la colonia se debía avanzar. Igualmente, al cierre de esta edición la búsqueda era infructuosa y la lluvia hacía estragos en los caminos y en los ánimos.


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