Impresión popular

Martes 12 de junio de 2018 | 06:30hs.
El arte del grabado es tan antiguo como la búsqueda humana de expresar. Si bien esta disciplina muy artesanal en su técnica está casi en desuso, hay artistas empeñados en su rescate y difusión.

En la ciudad capital, Karina Sureda (42), artista plástica y docente, es una de las que se dio a la tarea de perseguir la perfección en esta marca que es el reflejo de su matriz.

Hay algo de femenino y alumbrador en esa matriz que es elemento: madera, metal, piedra. En la actualidad, también se utiliza linóleo y materiales sintéticos.

Según el tipo de base, será la técnica empleada, el instrumento cortante y el nombre que aplica. Sin embargo, con sus matices y especificidades, sigue siendo grabado.

En esa base madre, el artista talla su obra con una punta que puede ser una gubia o punzón, según la materia. Es la etapa del grabado. Las partes finas escindidas por el filo quedarán en blanco, lo que lleva tinta es la zona de relieves. La tinta que puede ser negra o también de colores se carga con un rodillo especial de goma.

El tercer paso es disponer sobre la platina -base de la prensa- la matriz y, sobre ella, el papel o tela. Luego va una gruesa capa de fieltro, se hace presión y se pasa el rodillo. De esa tensión nace el original.

“Lo que obtenemos es una imagen en espejo a lo pintado en la matriz, ese es el resultado y el arte final, la imagen transferida al papel”, dice Sureda en entrevista con El Territorio.

Y agrega: “Lo que me encanta del arte del grabado y lo que me llevó a revalorizarlo, redescubrirlo e investigar es esta posibilidad de hacer varias impresiones desde un mismo modelo; así se convierte en una expresión de arte mucho más popular y que puede llegar a más gente, es arte original que sale de un original que luego de imprimir se debe destruir”. 

Olor a papel

Para la dibujante los olores del taller son parte del proceso creativo “por eso me gusta mantener una producción artesanal, sabemos que hoy se puede hacer impresiones a láser, dibujos por computadoras, pero yo prefiero lápiz y papel para el boceto y la prueba y error sobre la plancha, eso es lo que disfruto”.

Sureda expuso sus grabados  hace un mes en la Casa de Misiones en Buenos Aires, un poco antes lo hizo en Asunción y ahora su muestra Entre humanos y otros seres está abierta al público en el espacio de arte de la Universidad Gastón Dachary -Colón y Salta- hasta el 30 de este mes.

“Lo mío -comparte- es una búsqueda más desde lo que siento en el momento, me dediqué mucho tiempo a la pintura pero ahora el grabado se volvió parte de mi vida, mi taller es mi laboratorio para experimentar con planchas de linóleo y también con metal que es un poco más complejo, en el proceso de grabado lleva ácido y lo bueno es que permite una escala mucho más amplia del blanco al negro, muchos  más matices”.

Los grabados de Sureda revelan seres oníricos con grandes cuernos, también se nutren de la selva, “los animales y la figura humana me llaman mucho la atención, pero en realidad no es que haya algo que sea mi fuente de inspiración, dibujo en cualquier lado, donde esté y dibujo eso que me viene a la mente, es lo que me permite disfrutar de lo que hago”.

Confiesa que le hace feliz ver cómo mostrar sus grabados despierta la curiosidad del espectador, “observo las miradas de quienes se interrogan sobre la técnica y me pone muy contenta porque eso quiere decir que se puede difundir y que la técnica no se va a perder, porque con poco se puede hacer un grabado, claro que uno después quiere más y más, pero para grabar sólo se necesita la matriz y una prensa, básicamente es eso, eso y muchas ganas de ensuciarse y crear”.

Por Silvia Godoy
sociedad@elterritorio.com.ar


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