Hasta los testigos de su defensa complicaron la coartada de Bogado

Jueves 22 de agosto de 2019
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

Mientras que Miguel Ángel Bogado (52) trató de convencer al tribunal de que apretó el gatillo para salvar su vida, varios testigos -incluidos algunos aportados por su propia defensa- contradijeron la coartada del imputado de asesinar a Roberto Carlos Dos Santos (17) en medio de un partido de fútbol hace más de diez años. 
Ayer, en la segunda jornada del debate oral y público, el acusado prestó declaración y aseguró que actuó en defensa propia, al tiempo que trató de desligar a su hija Cecilia Victoriana Bogado (28), imputada como partícipe necesaria del delito de homicidio.
En este punto, el sujeto aseguró que fue su hijo Carlos ‘Polaco’ Bogado quien le pasó el revólver con el que mató Dos Santos. 
Vale mencionar que al momento del hecho, su hijo tenía nueve años, por lo que ni siquiera podría haber sido juzgado por el asesinato.
De todas formas, tanto en la primera jornada como en la víspera, fueron varios los testigos que afirmaron que fue Cecilia quien les pasó las armas a su padre y a su entonces concubino, Jorge Pintos, oportunamente sobreseído.  
Así como el martes declararon un hermano y los primos de la víctima, ayer testificaron un hijo y algunos allegados a Bogado, entre ellos testigos de concepto que no estuvieron en el momento del hecho.  
Tampoco quedó firmemente probado que la víctima y sus parientes hayan tenido machetes, ya que incluso en ese punto hubo marcadas contradicciones entre los testigos presenciales. 
“Primero le martilló a Ricardo (Dos Santos), pero la bala no salió. Ahí Bogado le disparó a Roberto, que ya había tirado el machete y estaba desarmado”, declaró Claudia Da Silva.

“Por favor, no me mates” 
El testimonio de la mujer fue contundente, puesto que si bien comentó que se crió con la familia de Bogado y que en la tarde del hecho, la víctima y sus parientes habrían propiciado la gresca, también ratificó que fue Cecilia quien les pasó las armas a su papá y a su concubino. 
Por su parte, Maximiliano Figueredo recordó que estaba jugando el partido cuando Jorge Pintos y Ricardo Dos Santos se trenzaron en lucha. 
También declaró que la hija de Bogado entregó las pistolas, mientras que Roberto Carlos Dos Santos y su hermano Maikel fueron a la cancha con machetes, aunque no los usaron, subrayó. 
Asimismo, corroboró que en la instrucción judicial testificó que la víctima le rogó a Bogado para que no lo mate, pero igual le disparó a un metro y medio de distancia. “Después caminó hasta la mitad de la cancha y preguntó si alguien más quería morir”, agregó Figueredo. 
A su turno, Marcos Rodríguez recordó que Bogado “empezó a disparar al que se cruzaba”, al tiempo que la víctima rogó por su vida: “Miguel, por favor, no me mates”, aseguró que dijo Dos Santos. El testigo no vio que la víctima ni sus familiares porten machetes.  

Contradijo al padre
Maximiliano Bogado, hijo y hermano de los imputados, mencionó que eran vecinos y siempre se llevaron bien con Dos Santos, aunque en la tarde del fatídico partido “el finado tenía puñal y machete”. 
“Ese día tomaron y desde que llegaron, empezaron a buscar pleito”, agregó. 
De todas formas, ante la consulta de la fiscal Estela Salguero, el muchacho reconoció que nadie resultó herido por arma blanca, lo que contradijo lo que luego declaró su propio padre ante los jueces. 
Entre los testigos de concepto que no estuvieron en el lugar del hecho, Marta Correa indicó que Bogado siempre fue un buen vecino y que la víctima solía andar con machete en la cintura. 
En ese punto, el abogado Roberto Bondar, defensor de Bogado, preguntó: “¿Se puede decir que murió en su ley?”, expresión que fue repudiada por la fiscalía y rechazada por el tribunal. 
El vecino Paulo Henker calificó a la víctima y a sus parientes como “gurisada nueva que no respetaba a la gente mayor”, pero sus dichos son relativos porque no estuvo presente en el lugar del hecho, tal como él mismo precisó.  

Bogado declaró 
Si bien en la primera jornada se abstuvo, ayer Miguel Ángel Bogado se dirigió al tribunal e insistió en que actuó en defensa propia: “Yo sólo me defendí, si no, estaba perdido”, declaró. 
Indicó que el problema se suscitó por una discusión de partido que caldeó los ánimos. 
En un momento se vio rodeado por cinco oponentes, todos con machetes, ocasión en la que su hijo Carlos (entonces de 9 años) le acercó un arma de fuego para defenderse.
“Yo no les quería tirar, pero el finado me decía que estaba decidido a matar. Paulo (Dos Santos) me pegó un machetazo y le tiré en la pierna. Después le tiré en la panza a Roberto y me volvió a atacar, y ahí le tiré otra vez”, detalló. 
Consultado al respecto, aseguró que nunca antes había estado armado en la cancha, pero justo esa tarde llevó el revólver porque un vecino estaba interesado en comprarlo.
Sugestivamente, afirmó que el supuesto interesado falleció tiempo después, por lo que tampoco podría acreditar sus dichos. 
El hecho se registró el 1° de marzo del 2009 en el patio del aula satélite de la Escuela 536 de paraje Puerto Argentino, municipio de San Pedro, tras lo cual el imputado estuvo prófugo durante siete años, tres meses y trece días. Recién fue detenido el 14 de junio del 2016. 
“Mi abogado me llevó al monte y me dijo que era por un mes nomás. Pero yo siempre me quise presentar”, argumentó al respecto. 
También quiso exhibir una supuesta cicatriz de un machetazo que recibió el día del hecho, lo que fue desestimado por el tribunal debido al paso del tiempo y la posibilidad de haberse lastimado de otra manera.

Alegatos y sentencia

La tercera jornada del debate se realizará hoy, desde las 8.30, en sede del Tribunal Penal Uno de Oberá. Clausurada la recepción de pruebas, será el turno de los alegatos de la fiscal Estela Salguero y de las defensas de los imputados. Posteriormente se conocerá la sentencia. Miguel Ángel Bogado cuenta con los servicios del abogado particular Roberto Bondar, mientras que el defensor oficial Rolando Godoy asiste a Cecilia Bogado. Precisamente, la defensa del imputado tratará de probar que actuó en defensa propio, al tiempo que por el lado de la joven (que hoy podría declarar) tratarán de demostrar que no entregó las armas, aunque choca contra el testimonio de la mayoría de los testigos presenciales.

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