Fracrán: crían a doce chicos en la chacra y necesitan ayuda

Martes 14 de enero de 2020 | 08:00hs.
El matrimonio logró levantar una casa de madera en una colonia de Fracrán. | Foto: Carina Martínez
Ramona Soledad Albrindi se hizo cargo de cinco hermanos, luego de que su padre falleciera. A poco más de 18 meses de ese gesto de amor y coraje, la mujer necesita desesperadamente ayuda para mantener a la hoy multitudinaria familia.

Es que sus cinco hermanos vinieron a sumarse al hogar compuesto con su esposo Mario Ostapiuk. Hasta ese momento, la pareja ya llevaba adelante la crianza de siete hijos.

En la precaria y pequeña vivienda de madera, con letrina por baño, residen catorce personas, de los cuales doce son menores de edad.

Si bien se esfuerzan diariamente, cultivando la chacra para alimentarse, lo que tienen no les alcanza y considerando que no cobra aún la Asignación Universal por los cinco hermanos, solicitan asistencia, principalmente con mercadería.

Ramona y Mario, viven en colonia Sierra Grande, Fracrán, y llevan adelante con sacrificio la numerosa familia, contando con un ingreso que no supera los 12.000 pesos mensuales, insuficiente para brindar a los menores todo lo que necesitan.

Ramona se quedó con la tenencia de los menores luego de que en septiembre de 2018 murieran sus progenitores, primero su madre Claudia Linares y después su padre Nicolás Albrindi.

En un primer momento se cobijaron hasta bajo una carpa mientras lograron construir una vivienda de madera, cuyo tamaño resulta pequeño para tantas personas.
Desde que vive con sus hermanos se dedican a cultivar la chacra y de allí obtienen parte de la alimentación

Mario también colabora en esas tareas mientras espera por alguna de las pocas changas que consigue.

El esfuerzo es grande, sin embargo, con la difícil situación económica, no alcanza.

“Luchamos mucho desde que estamos acá, realice los trámites para que mis hermanos cobren el salario universal, pero todavía no vino. Como pueden ver, la casa es muy chiquita y necesitamos ayuda con mercadería. Con mi esposo plantamos lo que podemos, pero también hay cosas que necesitamos comprar y la plata no alcanza”, señaló Ramona en diálogo con El Territorio.

Otra de las dificultades tiene que ver con el acceso al agua. La vertiente de donde extraen el vital líquido se encuentra a más de 500 metros de la vivienda, y desde allí cargan en tachos para todo. Si bien se arreglan para hacerlo, sería de gran ayuda contar con una bomba y así disponer del agua en la casa

Quienes deseen colaborar con la familia Albrindi-Ostapiuk, pueden comunicarse al 3755 29-0752.

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