“Esperamos que esto contribuya a la merma de casos de gatillo fácil”

Martes 9 de octubre de 2018 | 07:00hs.
Agustín Mazo

Por Agustín Mazo fojacero@elterritorio.com.ar

Los jueces del Tribunal Oral  en lo Criminal 6 de Morón condenaron a 12 años de cárcel y una década de inhabilitación total para ejercer cargos públicos al sargento de policía Mario Ballarino, quien desde el 27 de septiembre era juzgado por asesinar de un disparo a Lucas Décima, un adolescente de 17 años que fue atacado el 23 de febrero de 2017 en la ciudad bonaerense de Merlo.

Ballarino fue encontrado culpable del delito de ‘homicidio simple con dolo eventual’, en uno de los últimos casos más recordados de gatillo fácil registrados en la zona Oeste del gran Buenos Aires.

Desde el momento en que se dieron a conocer los alegatos, el uniformado fue trasladado a una dependencia policial en carácter de detenido ya que hasta ese día estaba en libertad y cumpliendo funciones administrativas dentro de la fuerza.

Lucas era el menor de ocho hermanos y gran parte de su familia vive en Misiones. Incluso, en su niñez estuvo radicado en Garupá y frecuentaba la provincia para visitar a su padre y hermanos.  

Uno de los que presenció las tres jornadas de debate y se mostró un poco más aliviado con el fallo fue Ismael Décima, padre del joven que vive en Posadas y  que ayer dialogó con El Territorio.

“Si yo me guío por lo que me dicen familiares y amigos es poco. Aunque le dieran perpetua, nadie me iba a devolver con vida a Lucas. Lo que sí se pudo dejar en claro es que se trató de un caso de gatillo fácil y esto seguramente marcará un precedente para otros hechos similares”, expresó.

En torno a lo que argumentó Ballarino durante el debate, Ismael dijo que en todo momento el policía sostuvo que el disparo se le había escapado. “Él siempre dijo que se tropezó y que se le escapó el disparo. Pero es distinto a lo que declaró su compañera y los otros chicos que estaban en ese lugar. Incluso, las pericias  contradijeron a lo que manifestó Ballarino”, agregó Décima, quien se desempeña como docente en la Universidad Nacional de Misiones.

“Para nosotros como familia esto es importante ya que se pudo comprobar que él no tenía el arma en la mano y esperamos que a partir de este fallo contribuya a la merma de casos de gatillo fácil. En Argentina cada 23 horas alguien muere por gatillo fácil”, señaló. 

Fallo inmediato
El hombre reconoció que se vio sorprendido en cierta medida con la celeridad con la que se llevo a cabo del juicio, ya que tras  los alegatos ya se sabía que el implicado iba a ser hallado culpable. También recordó que al ser notificada de su detención, el uniformado pidió disculpas a la familia Décima, aunque insistió con que el disparo se produjo de manera accidental.

“Yo soy el querellante de la familia. El debate estuvo pautado para los días 26, 27 y 28 de septiembre. El primer día los testimonios que se dieron fueron muy importantes y por eso se fue descartando algunas testimoniales. Ya el 27 se hicieron los alegatos y el 28 fuimos a firmar unas cuestiones de los alegatos”, contó Ismael, quien recordó que el debate debió comenzar en junio, pero a raíz de un cambio de abogado por parte del imputado se pospuso.

La fiscalía del Tribunal Oral 6 de Morón había solicitado durante la etapa de alegatos la pena de 12 años, en tanto que la querella impulsada por el propio padre de Lucas había solicitado 14. Y reconocieron que por los elementos que manejaban no podían solicitar el máximo de la pena establecida en el Código Penal Argentino.

Al hablar de su hijo, Ismael lo recordó como un joven que tenía muchas aspiraciones y que tenía pensado dedicarse a la música. Si bien no era misionero, Lucas hizo gran parte de sus estudios en la tierra colorada y al momento del hecho se encontraba trabajando en Merlo.

Al ser consultado sobre la actualidad de las fuerzas de seguridad expresó que “nuestra mirada es que la institución tiene que ser más accesible a la sociedad y es como en todos lados, hay buenos y malos policías. No puedo meterlos a todos en la misma bolsa”. 

Testimonio clave
El testimonio dado en el juicio por Nélida Clara Valor, la mujer policía que acompañaba a Ballarino en el patrullero, fue más que importante para reconstruir la escena.

“Ante los jueces la mujer policía contó que ese 23 de febrero habían concurrido al barrio por una denuncia de tumulto y tiros al aire, pero cuando llegaron no pasaba nada y no tuvieron que afrontar ninguna situación de peligro”, precisó  Nahuel Berguier, abogado querellante en la causa.

Durante la primera parte de la instrucción, el caso fue caratulado como “homicidio culposo”, en atención a lo dicho por Ballarino en relación a que se trató de un “disparo accidental”, motivo por el cual el juez Alfredo Meade le concedió la libertad “por falta de mérito”.
Ese mismo fallo fue apelado y el pasado miércoles 26 de septiembre el caso llegó a juicio oral, en el cual los jueces del Tribunal Oral 6 de Morón dictaron sentencia condenatoria para Ballarino.

Madrugada sangrienta

El trágico hecho sucedió el jueves 23 de febrero de 2017, cerca de las 2 de la mañana. Según consta en el expediente, Lucas estaba con un grupo de amigos en la esquina de las calles Ezeiza y Eduardo Costa, en el barrio Parque San Martín de Merlo. Tras la denuncia de un vecino por supuestos ruidos molestos en la zona, un patrullero de la Policía, encabezado por el sargento Ballarino, se dirigó al lugar. Al ver el móvil, los amigos de Lucas corrieron, menos él. Allí, el hoy condenado bajó del vehículo y le disparó a la zona de la ingle. Luego el sargento argumentó que se tropezó con la puerta del patrullero y eso causó que su 9 milímetros se accionara. El joven no aguantó la herida que le causó la bala y falleció en el Hospital Héroes de Malvinas mientras era atendido. Luego se determinó que no estaba armado y que tampoco se resistió al accionar policíal.


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