Escuelas chinas monitorean a sus alumnos a través de uniformes inteligentes

Jueves 3 de enero de 2019 | 14:00hs.
La tecnología avanza a pasos agigantados y uno de los ámbitos que menos se habla es en el educativo con la manera de desenvolverse que tienen las instituciones. Sin entrar en cuestiones académicas y de contenido, el sistema para tomar asistencia, controlar la actividad de los alumnos y hasta para evaluar en muchos casos ha quedado obsoleto.

En China lo saben y ya muchas escuelas comenzaron a utilizar uniformes inteligentes, con la idea de brindar a los padres una mayor información de los horarios de entrada, salida y tardanzas de sus hijos al asistir a clases.

Más de 10 escuelas en la provincia de Guizhou en el sudoeste de China y en la región autónoma de Guangxi Zhuang han adoptado los uniformes.

Si los estudiantes usan los uniformes, las autoridades escolares reciben el tiempo exacto registrado de su ingreso y salida y envían automáticamente los datos a los padres y maestros, dijo Lin Zongwu, director de la Escuela No. 11 de Renhuai en la provincia de Guizhou.

Más de 800 estudiantes en su escuela han estado usando los uniformes inteligentes desde mediados de 2016.

Según Guizhou Guanyu Technology Company, que proporciona la tecnología detrás de los "uniformes inteligentes", se activa una alarma automática si los estudiantes que llevan uniformes inteligentes salen de la escuela sin permiso.

Con la ayuda del equipo de reconocimiento facial instalado en las puertas de las escuelas, si los estudiantes cambian sus uniformes, la alarma también suena.

Dos fichas se insertan en los hombros de los uniformes y pueden soportar hasta 150 grados Celsius de temperatura y 500 lavados, dijo al medio Global Times Yuan Bichang, gerente de proyectos de la compañía.

Pero los uniformes pueden provocar problemas de privacidad ya que el sistema puede ubicar a los estudiantes incluso en horas no escolares.

"Elegimos no verificar la ubicación precisa de los estudiantes después de la escuela, pero cuando falta el estudiante y faltan a clases, los uniformes ayudan a localizarlos", dijo Lin.

Señaló que la tasa de asistencia ha aumentado en gran medida desde la aplicación de uniformes inteligentes.

La idea de introducir tecnología en la vestimenta no es nueva, pero al adaptarse a instituciones para un mejor funcionamiento el asunto resulta interesante.

Algunas ciudades del gigante asiático también lanzaron hace unas semanas atrás un sistema de castigos y recompensas para sus ciudadanos. Pese a que la idea puede recordar a ficciones como la serie Black Mirror o el libro 1984 de George Orwell, el sistema de crédito social es un instrumento que utiliza el big data para calificar el civismo de los usuarios y empresas y la confianza que merecen. Se trata de una especie de carnet por puntos que los ciudadanos ganan o pierden en función de si cumplen las normas establecidas y de su comportamiento en la sociedad.

Para establecer el crédito social de cada persona se tienen en cuenta aspectos como los antecedentes penales, el comportamiento en las redes sociales o las compras en línea. Los ciudadanos chinos pueden ser penalizados y perder puntos, por ejemplo, al no pagar deudas, contaminar el medio ambiente o deslegitimar al Gobierno.

Entre las recompensas pueden conseguir acceso a préstamos o a servicios públicos como la educación o privilegios para viajar. En contraparte se les puede castigar con velocidades de internet más lentas, acceso restringido a restaurantes o impidiendo que puedan viajar al extranjero.

Desde el punto de vista social la tecnología ayuda en gran medida a recopilar información de ciudadanos y alumnos para distintos fines, la cuestión y el debate estará en cuánta privacidad y libertad quedará en el futuro.

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