El rescate de una pintura con historia

Martes 23 de julio de 2019 | 04:00hs.
Silvia Godoy

Por Silvia Godoysociedad@elterritorio.com.ar

Se está llevando a cabo la restauración de una obra de Raúl Prieto (1879-1953) que lleva el título de ‘Ruinas de San Ignacio Miní’, que fue pintada en 1939. El óleo forma parte del patrimonio provincial y su puesta en valor está en manos de los especialistas museólogos y restauradores Estela Garma y Andrés Sansoni, que avanzan en la tarea en el Centro de Conservación y Restauración de San Ignacio Miní.
La pintura describe en sus trazos y colores un sector original de la reducción antes de que fuera intervenida para su preservación en 1940. Refleja el portal de ingreso al patio de los padres jesuitas y, justo en el umbral, un hombre de a caballo parece conversar con unas personas.
El trabajo de restauración llevará al menos seis meses y podría estar listo en diciembre. Este esfuerzo devolverá a los misioneros una parte importante de su patrimonio pictórico. La tela tiene una extensión aproximada de 1,35 metros por 1,55 metros.
Garma explicó que el proyecto es una acción conjunta entre la Subsecretaría de Cultura de la Provincia, para la que ella trabaja y, la Subsecretaría de Gestión Estratégica en la representación de Sansoni. “Los organismos se unieron para dar tratamiento a esta obra que pertenece a la Pinacoteca Provincial que está en el Museo Juan Yaparí, la pieza estaba en las dependencias de las autoridades provinciales y fue así que se pidió si se la podía restaurar”, contó Garma acerca del camino que hizo la obra hasta llegar al laboratorio ubicado en el predio de las reducciones.
“Desde que nos preguntaron si se podía restaurar y se hizo el proyecto pasó un tiempo porque hay todo un protocolo para mover el patrimonio de lugar y debe hacerse con toda la seguridad de que no habrá daño en el traslado”, indicó.
En su diagnóstico enumeró que la obra por el microclima al que estaba expuesta, y por sus años, presenta cierto deterioro de desprendimiento de pintura, del soporte la tela, de resequedad por cambios de temperatura y humedad, “todos estos factores estaban provocando que la pintura se vaya cayendo o tornando frágil con poca adhesión”.
Se trata de una pintura de caballete con la técnica del óleo.
La especialista consideró que toda obra tiene posibilidad de recuperación y solución, aunque depende del estado general, puede lograrse en distintos grados. Asimismo, casi por completo los insumos y materiales necesarios son importados.
Garma y Sansoni explicitaron el paso a paso de la labor de recuperación de la pintura. “Es una obra que necesita mucha intervención, tanto por la capa pictórica que es el anverso como del reverso”. Para tratar cada una de las caras hay técnicas específicas y puntillosas.
Lo primero que hicieron los estudiosos cuando llegó la obra al laboratorio fue proteger la parte de la pintura con la aplicación de un consolidante y un papel especial para asegurar el anverso y poder manipular sin que nada corra riesgo.

El trabajo hoy
Justamente, por estos días, el dúo de investigadores hace los progresos en la restauración de la obra en el reverso. Se procedió a una limpieza profunda química para eliminar agentes dañinos como aceite, tierra, grasitud, manchas y todo elemento ajeno al soporte original.
“Se hace el trabajo de hidratación y limpieza con el método de damero, que consiste en marcar los recuadros para sectorizar el trabajo y que el porcentaje de humedad sea óptimo. Se limpia y se hidrata porque el textil con las variaciones de temperatura y humedad pierde la hidratación propia del soporte y, es ahí cuando comienzan a cortarse los hilos”. Para evitar las roturas y subsanar faltante de tela o cortes se colocan injertos o puentes.
Prevén que el mes que viene ya comenzarán una nueva etapa con la intervención en parte de adelante. Esto va a requerir descubrir todo el papel de protección, para iniciar la reintegración de las partes de pinturas faltantes. “El trabajo de conservación y restauración es la manera que tenemos de preservar y dar durabilidad al patrimonio. Estos procedimientos son acordes a las normas internacionales para la intervención de bienes patrimoniales. Siempre debe dejarse sentado en un informe y también, aunque quizás no se vea a simple vista, se debe poder observar que la obra fue intervenida”, concluyó Garma.

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