El peronismo ganó once gobernaciones y Cambiemos sólo pudo retener Jujuy

Martes 18 de junio de 2019
Las Paso se harán el 11 de agosto, la primera vuelta electoral el 27 octubre y, de ser necesario, el balotaje el 24 de noviembre.
A la espera de los comicios en la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Mendoza, distritos clave para determinar si Mauricio Macri obtiene su reelección o si Alberto Fernández regresa a la Casa Rosada como presidente, el peronismo ratificó su poder en once gobernaciones. Además, en coincidencia con los tres distritos referidos, también el 27 de octubre habrá elecciones generales en la provincia de Catamarca, mientras los partidos provinciales obtuvieron tres victorias y el Gobierno nacional apenas logró ayudar a retener el Poder Ejecutivo de Jujuy, según una nota del portal Infobae.       

Batalla interior 
En el Noroeste argentino, la proyección es que los votos justicialistas vayan hacia la fórmula Fernández-Fernández, con la excepción de Jujuy, que es gobernada por Gerardo Morales y su peculiar coalición de partidos. El peso del padrón electoral norteño es relativo, pero todos los votos suman en una disputa presidencial con final abierto.
Además, un partido político aliado al Gobierno nacional ganó en los comicios de Corrientes, pero fueron sólo de carácter legislativos.
Juan Manzur inclinará Tucumán hacia Alberto Fernández, al igual que su antecesor José Alperovich, que gobernó durante doce años (2003-2015) y ahora se odian a muerte. La suma de Manzur y Alperovich asegura una victoria peronista frente a Mauricio Macri-Miguel Ángel Pichetto.
Gildo Insfrán obtuvo su sexta reelección en Formosa, y siempre ha jugado con el presidente justicialista de turno. Arrancó con Carlos Menem en 1995 y terminó con Cristina Kirchner en 2015. Insfrán soslaya a Macri, repudia la conversión pragmática de Pichetto y apoya la elección de Alberto Fernández. No hay una sola chance que la fórmula Juntos por el Cambio derrote en Formosa al Frente  de Todos.
 En Cuyo, la situación electoral es más pareja. Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, pertenece a la coalición Juntos por el Cambio y su delfín, Rodolfo Suárez, es probable que retenga la gobernación en los comicios del 29 de septiembre. Cornejo empujará como primer diputado nacional y el peronismo podría salir segundo al momento de contar los votos en la elección presidencial, según los últimos sondeos electorales. 
Distinta es la situación en San Luis y San Juan. Alberto Rodríguez Saá retuvo la gobernación puntana, tras derrotar a su hermano Adolfo y a Claudio Poggi, que es peronista y ahora representó a Cambiemos en la contienda electoral. Rodríguez Saá es una pieza independiente en el tablero justicialista, pero tiene afinidad con Alberto Fernández y no apoyará a Macri, aunque esté acompañado de su amigo Miguel Pichetto.
En San Juan, mientras tanto, la hegemonía peronista es absoluta. Sergio Uñac logró su reelección y su histórico compañero José Luis Gioja (tres veces gobernador) será primer candidato a diputado nacional.  Uñac tiene una muy buena relación con Alberto Fernández.Sin embargo, al margen de alguna picardía sanjuanina, todo el aparato justicialista sostendrá a  la fórmula Fernández y Fernández.

Perotti y Bordet
Omar Perotti triunfó en Santa Fe y el justicialismo recuperó el tercer distrito electoral de la Argentina. Sin embargo, esta victoria no implica que el gobernador electo pueda inclinar totalmente a esa provincia en favor de la fórmula de Fernández y Fernández. Perotti asumirá el próximo 10 de diciembre. 
Habrá boletas conjuntas con el justicialismo a nivel nacional, pero el gobernador electo no olvida ciertas determinaciones del kirchnerismo cuando tenía el poder en Balcarce 50. 
Gustavo Bordet obtuvo la reelección en la provincia de Entre Ríos. Y, como su amigo Uñac, pertenece a la nueva generación política del justicialismo. Bordet también asume que Cristina “es el pasado”, pero apuesta a Alberto Fernández y volcaría su influencia política a esa fórmula. 
En Entre Ríos, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, posee buena imagen. 
Además, el presidente tuvo una política activa para la industria agropecuaria  provincial, logró la apertura de la exportación de limones a Estados Unidos, por ejemplo, y eso pesará al momento de la primera vuelta electoral.  
Sergio Ziliotto es peronista de chico y ahora asumirá como gobernador de La Pampa.
Heredero de la gestión de Carlos Verna, un caudillo provincial que dio un paso al costado, sostiene la fórmula Fernández-Fernández. 
Macri y Pichetto tienen poco que hacer en La Pampa, un distrito electoral que habitualmente respalda al justicialismo.

Sur profundo

Alicia Kirchner va por la reelección cuando se vote en las Paso presidenciales, eso significa que Santa Cruz estará al lado de la fórmula Fernández y Fernández. Es un apoyo cuasi simbólico: Santa Cruz tiene escaso peso en el padrón electoral a nivel nacional. En idéntica lógica política está Tierra del Fuego, una provincia netamente peronista que renovó su gobernador: hasta el 10 de diciembre, Rosana Bertone estará a cargo, luego será sucedida por Gustavo Melella, que tejió una pragmática coalición. Alberto apoyó a Bertone y Cristina sostuvo a Melella. Bertone cuestionó los actos de corrupción durante la administración del kirchnerismo. Ambos adversarios políticos anunciaron que apoyarán la formula del Frente de Todos. Pragmatismo estilo patagónico. En Chubut, Mariano Arcioni logró la reelección. Es aliado partidario de Sergio Massa y apostará al líder del Frente Renovador.


La denominada “tercera posición” de origen peronista

Juan Schiaretti retuvo la gobernación de Córdoba y Juan Manuel Urtubey será gobernador de Salta hasta fines de diciembre. Los dos apuestan a su alianza con Roberto Lavagna, GEN y el socialismo santafesino. En Salta, las Paso serán el 6 de octubre y las generales el 11 de noviembre. 
Schiaretti y Urtubey están en dificultades políticas: Perotti derrotó al socialismo en Santa Fe y ese hecho electoral perfora la línea de flotación de Consenso Federal 2030, su coalición electoral para enfrentar a Juntos Cambiemos y el Frente de Todos. Schiaretti y Urtubey no quieren colaborar en un eventual triunfo de Alberto y Cristina y saben que mantener a Lavagna como candidato implica perjudicar las chances electorales de Macri y Pichetto. 
Lavagna seduce al votante defraudado con las promesas incumplidas de Cambiemos. Esa estrategia puede poner Fernández cerca de Balcarce 50 en primera vuelta.
Macri jamás lo reconocerá en público y menos Pichetto, pero existe la voluntad política en Juntos por el Cambio de terminar con la nominación presidencial de Lavagna, cerrar un acuerdo político con Schiaretti-Urtubey y aprovechar sus posibles votos para acercar posiciones con Fernández y Fernández.
Los partidos provinciales que ganaron en Río Negro y Neuquén negocian con Macri y su perspectiva institucional acerca de las relaciones entre el Estado y las provincias. No debería sorprender que los gobernadores electos Arabela Carreras (Río Negro) y Omar Gutiérrez (Neuquén) jueguen, pero con cautela y en silencio, al lado de la fórmula Mauricio Macri–Miguel Ángel Pichetto. 
Cuando se cuenten los votos, al final de la primera vuelta electoral, se sabrán cuáles fueron los apoyos más relevantes. 

El Territorio no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.

El Territorio se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina