El ex intendente Barboza condenado a 5 años de prisión

Viernes 9 de noviembre de 2018
El ex intendente de la localidad de Arroyo del Medio, Cristóbal Barboza (56), fue condenado a 5 años de prisión de cumplimiento efectivo en la Unidad Penal Uno de Loreto, por haber provocado la muerte de Mario Alberto Andersson, el remisero de su misma edad contra quien chocó de frente una camioneta municipal que manejaba estando alcoholizado, el 19 de junio de 2016.
La pena fue dictaminada ayer, poco después del mediodía, por la titular del Juzgado Correccional y de Menores Uno de Posadas, Marcela Leiva, al frente del tribunal unipersonal que, paralelamente, lo inhabilitó para conducir vehículos por el término de diez años.
La magistrada falló idéntico al pedido que hizo la fiscal, María Laura Álvarez, en sus alegatos. Los abogados defensores de Barboza, Horacio Skanata y Walter Dutra, habían solicitado la absolución y consecuente libertad, por lo que ante el dictamen adverso para su cliente anticiparon que van a apelar la sentencia en el Superior Tribunal de Justicia.
En otro punto de la resolución que decretó la culpabilidad del ex funcionario municipal en el delito de homicidio culposo agravado por la conducción negligente e imprudente, la jueza posadeña ordenó que se remitan a la fiscalía penal de Posadas las copias de certificados médicos presentados por el condenado e informes consecuentes de la Junta Médica del Poder Judicial, para que se formule acusación por el presunto delito de falsedad ideológica a dos médicos de un sanatorio de Cerro Azul. La misma documentación será remitida al área jurídica del Colegio Médico de Misiones, para que analice las conductas de ambos y actúen en consecuencia.
La Junta determinó que los diagnósticos no se condecían con el estado de salud del supuesto paciente y a criterio de la fiscal, fueron solamente estrategias dilatorias cuyos responsables tienen que ser investigados.
De esta forma, el ex funcionario, que los últimos seis días pasó alojado en la Unidad Penitenciaria VI de Miguel Lanús, fue trasladado directo a la penitenciaria de Loreto, donde estará los próximos cinco años ocupando una celda común, tal como establece el fallo.
Como durante todo el debate, después de escuchar el veredicto Barboza salió cabizbajo y sin hacer declaraciones ni saludar a los allegados que estaban apoyándolo. Sus únicas palabras durante las casi cinco horas apuntaron a la familia de la víctima: “Disculpas por esto. Lamento mucho la muerte del señor y les pido disculpas a la familia y también mis pésames”, dijo sentado de espaldas hacia donde estaban.
Los hijos de la víctima, que visiblemente emocionados presenciaron el juicio, también se retiraron en silencio, aunque con una sensación distinta a la que llegaron. Coincidieron que sus declaraciones  fueron “una obra de teatro” para morigerar la pena que se conocería al final.

Nulidad rechazada
Ni bien entró a la sala de debate, pocos minutos después de las 8 de la mañana, Barboza se acomodó en medio de sus dos abogados. Le tomó unos segundos hacer un paneo rápido con la vista hacia el sector destinado al público, saludó a su gente levantando la mano y por primera vez en todo este tiempo cruzó miradas con los tres hijos de Mario Andersson.
Marisel, la única hija del trabajador oriundo de Leandro N. Alem, sentada en medio de los hermanos siguió sus movimientos con una mezcla de rabia e impotencia. El acusado, lejos de todo eso, escuchó  atento cada consejo de sus defensores. Se relajó.
La joven, sin embargo, cumplió años ayer y por esas cosas del destino tuvo que revivir el dolor de haber perdido a su padre viendo cara a cara al ex funcionario que le arrebató la vida y que por fin se sentó en el banquillo de los acusados después de forzar cinco postergaciones.
El primer paso de la jueza fue dar lectura al auto de elevación a juicio firmado por la fiscal de instrucción de Alem, donde quedó ratificado que Barboza manejaba con 2,14 gramos de alcohol en sangre y en condiciones no aptas, invadió el carril contrario provocando el choque fatal.
Previo a la ronda de testimoniales, los abogados Duarte y Skanata pidieron la nulidad de lo actuado colocando en una posición de presunta irregularidad las pericias hechas en el escenario del hecho (sobre la ruta nacional 14), como además el alcotest. “Fueron posteriores y el informe técnico se basó en eso. No hubo preservación del lugar por lo que no se puede determinar la zona de impacto y por otro lado, tampoco existe un acta de constatación del alcotest, si estaba homologado o calibrado. No reconocemos la firma de Barboza en la constancia”, dijo Duarte.
El planteo fue rechazado por la fiscal Álvarez, quien se refirió al extenso tiempo que tuvieron los abogados para plantear nulidades. “Es improcedente y extemporáneo. La defensa tuvo más de dos años y medio y no lo hizo”, opinó. La jueza Leiva después de un cuarto intermedio falló rechazando el pedido.

Invasión de carril
Los primeros testigos en declarar fueron peritos científicos de la Policía de Misiones que trabajaron en la zona de impacto. Carlos Quesini analizó las actitudes conductivas y de reacción ante ciertos riesgos en casos de conductores sobrios y ebrios, asegurando que la graduación alcohólica que tenía Barboza “genera conducción peligrosa tanto para percibir riesgos como para desarrollarse dentro de la conducción”.
Por pedido de la defensa, también explicó la tarea hecha inmediatamente posterior al siniestro y al día siguiente, cuando se hizo una inspección ocular. “Las pericias se concretaron, la calzada se lavó para permitir la circulación y al día siguiente regresé para hacer tomas fotográficas más amplias”. Eso fue cuestionado por los abogados, que adujeron falta de preservación del lugar.
La defensa dejó expuesta la posibilidad de que víctima y victimario hayan tenido el mismo grado de responsabilidad, pero Quesini fue claro al afirmar que “Barboza invadió el carril contrario y el impacto fue en medio de la calzada”.
En el mismo sentido declaró Daniel Balmaceda. Explicó que el choque “fue en la zona media de la calzada y en este caso esta clarísimo que abarcó ambos carriles”. Sobre las evidencias que existen para sostener eso mencionó que una es la mancha de lubricante despedido por el auto de la víctima cuando explotó el motor y la otra es el daño estructural en la parte frontal.
El declarante aseguró que la maniobra evasiva de Andersson produjo el impacto, explicando que las pericias planimétricas marcaron que la camioneta de Barboza circulaba invadiendo parte del carril contrario y por eso el remisero maniobró hacia la izquierda, lo que llamó la atención de los abogados acotando que “lo lógico habría sido que maniobre hacia la derecha”.
Los otros testigos también fueron uniformados, incluida una médica policial. Coincidieron que el ex intendente estaba alcoholizado, que sintieron aliento etílico y que tenía problemas para mantenerse en pie y hasta para hablar, aunque en ese punto no supieron definir si era como consecuencia del alcohol o de los golpes que pudo haber sufrido.
Gustavo González, encargado de hacer el alcotest, reflejó la falta de preparación de los efectivos al contar que en siete años de servicios nunca fue capacitado para hacer la prueba. “Le informé que le iba a hacer la pericia, no se negó. Sopló siete segundos y marcó 2,14 pero visiblemente se notaba que estaba borracho. Le pregunté si iba a firmar el resultado que había dado y me dijo que si, que el era intendente y no tenía problemas”. La médica policial que revisó a Barboza en la comisaría recordó que “sentí aliento etílico, cierta dificultad en el habla y apenas podía caminar”.

"Se creía omnipotente"
En su alegato, la fiscal Álvarez ponderó las declaraciones de los testigos que ratificaron que estaba borracho. “Circulaba por el medio de la calzada ocupando los dos carriles. Es imposible que por su estado haya tenido una perceptibilidad real de lo que estaba pasando, por lo que se debe tener en cuenta su desprecio por la vida. Como ser humano jamás llamó a la familia de la víctima y eludió cada vez que pudo la acción de la Justicia, obligando a postergar cinco veces el juicio. Se creía omnipotente, tanto que destruyó una familia además de bienes públicos”, añadió.
Por el lado de la defensa, Skanata cuestionó que desde el momento del siniestro Barboza fue tratado como “ciudadano de segunda” a quien dejaron “sin atención médica por la suposición de que estaba alcoholizado. Nadie se preguntó por su estado de salud”.
Duarte, en tanto, reiteró que “el alcotest no es concluyente porque fue hecho por un suboficial que no estaba apto y tampoco sabemos si estaba calibrado u homologado. Rechazamos esa prueba al igual que las planimétricas porque no se resguardo el lugar y ante falta de pruebas se pierde la acusación”. Pidieron la absolución pero el fallo fue condenatorio. 

OTROS CASOS

Santa cruz, al banquillo
La abogada Rocío Santa Cruz, ex miss Argentina, deberá sentarse en el banquillo el próximo jueves 15 de noviembre para enfrentar el juicio por la muerte de Ramón Cabrera en enero de 2016. Está acusada de homicidio culposo. En diciembre pasado había logrado postergar el debate.

Slamovits, el antecedente
Gonzalo Slamovits (34) fue condenado por doble homicidio culposo agravado por la conducción imprudente a cinco años de prisión el 12 de septiembre. Manejaba por la ex ruta 213 con 1,16 gramos de alcohol y mató a Yanina Claribel Galarza (20) y Gladys Mabel González (27) en febrero del 2015. Cumplirá su condena cuando en Loreto se acondicione una celda para él.


“Un ejemplo de que la justicia llega”

La condena a Barboza fue un alivio para los tres hijos de Andersson, que desde temprano estuvieron en la sala de debates. Coincidieron en el agradecimiento a la fiscal Álvarez, aunque también calificaron el fallo como un "ejemplo para que todos los que manejan borrachos y matan, sepan que se merecen la cárcel y que tarde o temprano van a ser condenados". Con lágrimas en los ojos, Marisel manifestó que "a mi papá no lo voy a recuperar más, por más años de condena que le den (a Barboza) y en ese sentido me parece que son pocos años, pero igualmente significa mucho en este camino en busca de justicia que transitamos con mi familia". Por su parte, Edgardo Andersson opinó que "la impunidad con la que se manejan muchos en esta provincia se va a ir terminando. Éste es un ejemplo claro de que la justicia llega".


El caso en tres pasos

Choque y muerte
Mario Andersson (56) manejaba un Ford Fiesta Max por la ruta nacional 14 cuando al tratar de esquivar la Toyota Hilux de Barboza, hizo la maniobra evasiva que derivó en el choque mortal.

Pedido de justicia.
La familia de la víctima realizó varias marchas pidiendo justicia y cárcel para el acusado, que cinco veces obligó la suspensión del juicio presentando certificados medicos que fueron calificados como irregulares.

Sorpresiva detención
Después de incumplir dos veces en menos de una semana la requisitoria judicial, la jueza Marcela Leiva ordenó detenerlo. Eso ocurrió el viernes de la semana pasada y seguirá en esa condición.


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