El desafío de educar en zonas rurales y la mirada al futuro

Viernes 5 de junio de 2020
Profesores del IEA 17 entregan bolsones alimentarios a los alumnos y sus familias.
Federico Tellechea es maestro de grado en la Escuela 950 del Paraje Tres Vecinos, a más de 20 kilómetros del casco urbano de Bernardo de Irigoyen y en diálogo con El Territorio comentó su experiencia educativa en tiempos de pandemia.
“A nosotros nos cuesta mucho trabajar en las actuales circunstancias y el contexto, dado que la mayoría de nuestros alumnos no cuenta con conectividad por estar alejados de la ciudad y no contar con una computadora o en muchos casos tienen un celular en la familia que lo utilizan con varios alumnos”, comenzó explicando.
Además sostuvo que se dificulta tener un horario establecido, dado que la señal no siempre es buena y muchas veces sus padres se llevan los teléfonos a su lugar de trabajo y tienen que esperar durante horas para recibir la tarea. En este contexto, el docente destacó que “la presencia del docente y el alumno en un salón de clases es irremplazable”.
Federico comentó que tiene 16 alumnos en el turno mañana en la escuela primaria, quienes de algún modo u otro acceden a la conectividad. Sin embargo, los ocho del turno tarde asisten a una Unidad de Gestión Local (UGL) que no tiene conectividad. “Periódicamente tenemos que ir y ocuparnos personalmente de los alumnos, recoger las tareas para corregir, despejar dudas y explicar los contenidos de las próximas tareas que les dejamos. Entonces en ambos casos es muy difícil llevar una planificación, se van adaptando los contenidos didácticos a las realidades de los alumnos”, manifestó.
En relación al regreso a las aulas y la nivelación de los alumnos, sostuvo que la mayor dificultad residirá en los niños que ingresaron a primer grado y aquellos que están culminando el primario. “Acá tenemos que ser realistas, un chico que empieza a alfabetizarse no va a aprender por celular y al que está finalizando el nivel primario lo tenemos que preparar para un nuevo nivel y en estos meses de cuarentena no todos pudieron entender los contenidos, no todos completaron la tarea, algunos están avanzados, otros no. No todos tienes las mismas capacidades para aprender, entonces nivelar no va ser una tarea fácil, desde mi perspectiva”, contó.

Secundario
Nuria Lantos, trabaja en la coordinación pedagógica y es profesora en el Instituto de Enseñanza Agropecuaria (IEA) 17 del Paraje Laguna Azul de Bernardo de Irigoyen. Desde que comenzó la cuarentena, indicó que la mayor preocupación del cuerpo docente era la conectividad y el acceso a los dispositivos móviles, sumado a que algunos alumnos ni siquiera cuentan con energía eléctrica. “Para el primer año decidimos directamente trabajar en formato papel con cuadernillos armados por los mismos profesores y que son más de nivelación que contenidos nuevos con las materias prioritarias para luego encarar seriamente un nivel secundario repasando y fortaleciendo contenidos. Por otro lado pensamos  y armamos contenidos relacionados a la formación técnica”, indicó.
Para los demás cursos, comentó que cada profesor tiene su grupo de Whatsapp con los alumnos y desde la coordinación pedagógica se realiza un seguimiento más personalizado del alumno.
“Cada dos semanas hacemos un recorrido con mercaderías, una parte de la partida de comedor y otro tanto que son donaciones que recibimos de los mismos profesores, la comunidad toda y amigos que nos envían desde Buenos Aires; de esa manera pudimos juntar bastante mercadería que repartimos a más de 100 familias de nuestros alumnos y aprovechamos la recorrida para llevar o traer tareas corregir u orientar, formamos un buen equipo de trabajo”, expresó.
“Para la vuelta a clases nuestra premisa es que nada de lo que se vio o dio en estos meses de cuarentena puede quedar por dado, vamos a tener que hacer un repaso general de todos los contenidos”, agregó.
Por su parte, Nahuel Acosta, es maestro de grado de 36 alumnos en dos grados acoplados -cuarto y quinto- en la Escuela 287 del paraje Capitán Pedro Giachino, a 25 kilómetros de San Antonio. “Nosotros nos fuimos adaptando, porque no todos los chicos tienen conexión a internet para trabajar con la plataforma digital, entonces lo que hacemos es descargar los contenidos tanto escritos como audiovisuales y adaptarlos al contenido tradicional para luego enviarlos a los chicos o a los tutores vía Whatsapp”, dijo.
Además, comentó que se trabaja con los cuadernillos enviados desde la Nación, pero no todos los chicos cumplen con la tarea, “porque más allá de todo el esfuerzo que hacemos los docentes no es lo mismo que una clase abierta en un salón”.
Finalmente, manifestó que su preocupación respecto de la vuelta será la dificultad que acarreará nivelar los aprendizajes. 

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