Detallan factores que hicieron fracasar todas las encuestas

Jueves 22 de agosto de 2019
Foto: Cesar Lasso
Lucas Gabriel Solís, docente investigador y titular de la Consultora Gestión y Tendencias, analiza los motivos que llevaron a fallar a las principales encuestadoras del país. 
Recordó que la mayoría de los estudios daban cuenta que habría una cierta paridad de votos en las Paso entre Mauricio Macri y Alberto Fernández. Es decir, no se dimensionó el resultado aplastante que tendría el candidato del Frente de Todos, ante la coalición gobernante de Juntos por el Cambio. 
El docente entiende que para enriquecer y promover el debate, es necesario partir de dos cuestiones básicas. 
En primer lugar, “una encuesta es una técnica de investigación compleja que no termina en la modalidad telefónica, online o presencial”, dijo a El Territorio. Y lo segundo, entiende que “el ‘error’ en una encuesta tiene que servir para revisar la metodología, mejorar la información y aprender para sucesivos trabajos. Porque está claro que el error está planteando una diferencia entre el pronóstico y la realidad, o entre las estimaciones acerca de quién ganará los comicios y quién efectivamente los ganó”. 
Añade que hay consenso acerca de que las encuestas presenciales domiciliarias son más confiables, mientras que las telefónicas o las online son imprecisas y poco confiables. 
Recuerda que el tema es que el grueso de las encuestas nacionales recurre a la vía telefónica porque -aducen los encuestadores-, las presenciales resultan muy onerosas y sólo son factibles de llevar a cabo en territorios pequeños donde no es necesario relevar tantos casos y por ende, no resulta tan costoso. 
Este hecho explicaría, según Solís, de alguna manera, por qué las encuestas presenciales a nivel distrital dieron mejor pronóstico que las de nivel nacional. Además, añadió sobre las referencias a los cambios tecnológicos y el uso del teléfono fijo que han generado cierto sesgo orientativo a la hora de contestar por un candidato u otro. 

Otros aspectos
Otros factores importantes aportados por el docente tienen que ver con la forma de la pregunta acerca del candidato a votar y con el tratamiento de los indecisos.  “El primer caso se refiere a si simplemente indago con el nombre del candidato o presentó alternativas (varias boletas, corte de boletas, etcétera)”, dijo y respecto de los indecisos,  añadió que se basó “en suponer que se van a comportar de la misma manera que los que manifiestan su intención de voto, en lugar de crear nuevos patrones estadísticos para analizar ese voto oculto”.
En síntesis, considera que “hay que tomar las encuestas con sus limitaciones y no esperar de ellas más de lo que puedan dar; son instrumentos con fortalezas y debilidades, tanto las ensalzadas encuestas presenciales cuanto las imprecisas encuestas telefónicas”.
Recuerda que hoy existen varios componentes extrametodológicos que tal vez afectan sus pronósticos: “Sociedades cada vez más complejas con tendencias de opinión pública difíciles de calibrar; complejidades en los propios sistemas electorales (listas sábana, ley de lemas, simultaneidades); voto vergonzante, voto sorpresa o voto castigo que refieren a cuestiones sociales y económicas”. 
Finalmente, añadió la “dispersión del electorado y hasta ‘efecto manada’ que se mencionó por ahí; esto es, encuestadores que cambian sus propios números por temor a quedar fuera del juego mediático”. 

El Territorio no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del que los emite.

El Territorio se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, discriminadores o contrarios a las leyes de la República Argentina