Denuncian por amenazas al jefe de la comisaría de Los Helechos

Viernes 14 de febrero de 2020
Los hechos ocurrieron el último martes.
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

El abogado Juan Szymczak lleva más de 40 años en el ejercicio de la profesión, donde es reconocido por su trayectoria y considerado como uno de los penalistas más prestigiosos de la ciudad de Oberá y la zona Centro.  
A pesar de ello, el último martes padeció una situación inédita en su carrera, un hecho grave que derivó en una denuncia penal ante la Fiscalía de Instrucción Dos, a cargo de la fiscal Miriam Estela Silke. 
Según el letrado, ese día asumió la defensa de un joven que reside en la localidad de Panambí y se halla detenido en la comisaría de Los Helechos, hacia donde se dirigió para entrevistarse con su cliente, como lo estipula la ley vigente. 
Pero al llegar a la citada dependencia el personal de guardia le informó que no podía ver al detenido sin la autorización del jefe, el subcomisario Carlos Bzowski, ante lo cual Szymczak insistió con que se trataba de un acto imprescindible para garantizar el derecho de defensa del imputado. 
En consecuencia, minutos más tarde Bzowski se presentó en el lugar y, según la denuncia, se hallaba muy sobresaltado, al extremo que le negó al abogado la posibilidad de charlar con el detenido y hasta lo habría intimidado con su arma de fuego. 
“Soy una persona mayor, con más de 40 años de ejercicio de la profesión, siempre educado y respetuoso de las instituciones y de sus funcionarios, y me vi realmente sorprendido y amedrentado por tamaña actitud de un jefe policial, más propia de un desequilibrado que de un funcionario con responsabilidad de guardar el orden público”, remarcó Szymczak.
En diálogo con El Territorio, el profesional se mostró angustiado por la situación y reconoció que temió por su vida.

Derecho de defensa 
Tras concretar la denuncia ante la fiscal Silke, el abogado presentó una copia de esta al comisario inspector Juan Rafael Kubiszen, jefe de la Unidad Regional II, de la cual depende la comisaría de Los Helechos. 
Además de la presunta amenaza en su contra, Szymczak remarcó que el accionar del subcomisario Bzowski perjudicó la posibilidad de defensa de su cliente, un acto garantizado por el artículo 14 de la Constitución de Misiones. 
Al respecto, precisó que el día martes fue contratado por la familia de Sebastián K. (28), quien se halla detenido a disposición del Juzgado de Instrucción Uno por un hecho denunciado en proximidades de la estación de servicio de ruta nacional 14 y provincial 5, jurisdicción de la Seccional Segunda de Oberá. 
De todas formas, en dicha dependencia le informaron que el sujeto estaba detenido en Panambí, hacia donde se dirigió por pedido de la familia del detenido, ya que sospechaban que fue golpeado y temían por su condición física. 
Pero tampoco lo encontró en la comisaría de Panambí, donde le señalaron que su cliente estaba alojado en Los Helechos. Una vez en la citada dependencia fue atendido por el personal de guardia. 
“Me dijeron que el jefe no estaba y que sin la autorización de él no podían permitirme que viera a mi cliente”, relató.
Y agregó: “Entonces le expliqué al oficial, a quien previamente le exhibí mi licencia de abogado, que no me podía impedir ver a mi cliente porque además de coartar su legítimo derecho de defensa, infringía expresas normas de la Constitución Provincial. Luego se comunicaron con el jefe y me informaron que se presentaría en algunos minutos”. 

Grave acusación 
Aún conmocionado por la gravedad del hecho denunciado, Szymczak aseguró que aguardó hasta el arribo del subcomisario Bzowski, a quien notó alterado desde un primer momento.  
“Lo esperé pacientemente en la guardia, hasta que lo vi entrar muy ofuscado y en forma agresiva me hizo a pasar a su despacho, donde fui víctima de innumerables improperios y me dijo que de ninguna manera me permitiría ver a mi cliente y que allí mandaba él, que era su comisaría”, detalló.
En tanto, aseguró que fue en vano cualquier explicación formal, puesto que el policía no entró en razón. 
“Cuando intenté referirle lo que prescribe al respecto el artículo 14 de la Constitución Provincial y que su actitud ponía en riesgo su empleo, se volvió irascible y apoyó su mano derecha en la pistola que portaba, en forma muy amenazante, expulsándome a los gritos de la comisaría y provocando un verdadero escándalo, que inclusive fue advertido por ocasionales transeúntes”, remarcó. 
Por ello, explicó que decidió denunciar el hecho para que investigue penalmente el accionar del uniformado.  
Entre las medidas de prueba, solicitó el listado del personal de guardia, quienes serán citados como testigos; el secuestro y peritaje el celular institucional de la comisaría para que se transcriban las comunicaciones del día 11 de febrero, y que la UR II informe si los jefes de comisarías tienen instrucciones de no permitir el contacto de los letrados con sus clientes.
“Estoy muy preocupado por lo que sucedió, lo considero un hecho grave y solicité que el  denunciado sea investigado por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público y amedrentamiento o amenaza”, indicó Szymczak. 

Qué dice el artículo 14 de la Constitución

Según consta en su denuncia, Juan Szymczak consideró que el subcomisario Carlos Bzowski infringió expresamente lo prescripto por la el artículo 14 de la Constitución Provincial, que en su parte pertinente dice: “La autoridad a cuyo cargo esté la custodia de un detenido está obligada, sin perjuicio de las medidas y precauciones asegurativas del caso, a llevarlo a la presencia de cualquier persona que lo requiera. El incumplimiento, negligente observancia de las obligaciones señaladas en la presente disposición, ocasionarán el funcionario o empleado responsable la pérdida de su empleo, sin perjuicio de las sanciones penales que puedan corresponderles”. En tal sentido, el letrado opinó que “en este caso no había justificación alguna para que el jefe incumpliera con el mandato constitucional, es más, había tres subordinados presentes por si hacía falta alguna medida asegurativa, y el delito que se le imputa es un delito de menor cuantía”.

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