Coraje y corazón

Jueves 12 de julio de 2018
Diego Vain

Por Diego Vain Enviado especial a Rusia


Porque en el peor momento no se rindieron. Porque jugaron el partido como tenían que hacerlo. Porque lo desearon y fueron a buscar el sueño de llegar a la final. Porque cuando le dieron un poco de vida la aprovecharon. Por todas esas cosas y porque tienen a Luka Modric de su lado, Croacia jugará la final de la Copa del Mundo ante Francia.
A veces el fútbol es injusto con los grandes jugadores como el capitán croata, pero a veces se reivindica y le da la chance de entrar en la historia. Inglaterra empezó mejor, encontró un golazo tempranero y después se dedicó, como en todo el torneo, a los pelotazos. Le sirvió hasta un punto. Hasta que se cansó y ahí Croacia sacó un plus para llevarse el 2-1 y el ansiado pasaje a la final.
La selección inglesa podría tranquilamente jugar en la Premier League. Además de tener a todos sus jugadores en la máxima categoría local, es un equipo que refleja ese fútbol. Prácticamente la pelota no pasa por el mediocampo y las transiciones entre la defensa y el ataque son muy rápidas.
Una defensa que no se complicó, un gran pivoteador como Harry Kane y la explosión de Raheem Sterling llevaron a los Lions hasta las semis y les sirvió durante gran parte del encuentro. Pero para ganar hay que proponer un poco más y no solamente esperar el error del rival.
Croacia estuvo para el nocaut, pero aguantó. Modric no encontró a Rakitic hasta el final. El gran socio del capitán estuvo impreciso y eso casi le cuesta la eliminación a su equipo. Pasó el temblor y apareció la única chance de meterse en partido en una jugada aislada en la que Perisic marcó el empate.
Desde ahí y de a poco Croacia se levantó. Modric manejó los hilos del partido y reactivó a sus compañeros. Una gran virtud de un excelente jugador. Se animaron todos y se notó que Inglaterra no supo manejar la presión, que se complicó con las salidas y que le faltó el aliento de la gente desde la tribuna.

Se juegan todo
Al parecer a Croacia le sientan bien los partidos extensos. Jugó hasta ahora todos los minutos posibles en la Copa del Mundo y siempre salió victoriosa. Por eso no podía fallar en el tiempo suplementario.
Un punto alto de los ganadores fue que, pese a arrastrar el cansancio de tantos partidos y el desgaste psicológico de las definiciones por penales, se mantuvieron serenos en la medida de lo posible. También estuvieron atentos y por eso llegó el gol.
La defensa inglesa se durmió y Manduzukic la fue a buscar. El delantero no tuvo una buena noche en Moscú, pero metió la que tenía que ser. Marcó el tanto que metió a su país en la primera final de una Copa del Mundo.
Por el juego de Modric; por la valentía de Rakitic; porque Perisic nunca la da por perdida y porque siempre pisa el área rival; por el optimismo de Mandzukic; por la seguridad de Subasic y porque en el Mundial de las sorpresas confirmó que fue una de ellas, Croacia -el domingo- va a jugar la final ante Francia.

Todos croatas
A pesar de que los ex yugoslavos marcaron el fin del camino de Rusia en su Copa del Mundo, el público alentó por Modric y compañía en el estadio Luzhniki de Moscú.
En la previa del Mundial hubo una campaña grande en Inglaterra para desalentar al público a que llegara a Rusia, pero eso cambió durante el torneo.
Al único que los dueños de casa silbaron fue a Domagoj Vida. El defensor había reivindicado a Ucrania en el festejo de la clasificación ante Rusia y eso no se lo perdonaron.  

En Zagreb, enloquecieron con la clasificación

Lágrimas y gritos de alegría, abrazos y cánticos, petardos y bengalas: Croacia se desmelenó después de su histórica victoria en la Copa del Mundo contra Inglaterra, que depara una final contra Francia, la primera para los balcánicos. “¡Croacia en una final de la Copa del Mundo! ¡Es tan hermoso! ¡Milagro de todos los milagros en Rusia!” gritó extasiado el comentarista de televisión HRT estatal, Drago Cosic, cuando el partido terminó. Miles de aficionados que se congregaron en la zona de aficionados más grande del país en la plaza principal de Zagreb desafiaron la lluvia ocasional para animar al equipo apodado Vatreni, mientras veían el juego en una pantalla gigante. “No tenemos intención de parar ahora”, dijo el entrenador Zlatko Dalic, poco después del partido. El talentoso Luka Modric y compañía han sido agasajado como héroes nacionales por su clasificación hasta semifinales en Rusia, donde repitieron la hazaña de 1998, en la primera Copa del mundo disputada por el país como una nación independiente. Pero ayer, el cuadro de Dalic lo hizo aún mejor con la clasificación a su primera final de un Mundial para este país de unos cuatro millones de habitantes.


“Estamos Destrozados”

El capitán de Inglaterra, Harry Kane, lamentó la derrota en semifinales que dejó a su equipo fuera de la final, pero a la vez resaltó la trayectoria de los jóvenes Pross en el torneo. “Estamos destrozados. Duele muchísimo y lo hará por un tiempo. Pero podemos tener la cabeza alta porque realizamos una campaña increíble”.


Ventaja para los franceses

El Mundial tendrá una definición atípica para muchos. Sin embargo, Francia y Croacia ya supieron disputar un partido trascendental en una Copa del Mundo. El único antecedente entre ambas selecciones fue en Francia 1998, cuando el conjunto galo se impuso 2-1 en la instancia de semifinales.


Pequeño consuelo para la Argentina

El Mundial le ofrece un extraño consuelo a la Argentina después de una eliminación temprana en octavos de final y todos los coletazos que eso generó y sigue generando en torno del seleccionado. Al menos, Jorge Sampaoli y los suyos podrán decir que perdieron frente al campeón del mundo.
Sí, serán franceses y croatas los que se encuentren, el domingo, en Moscú, para definir quién grita campeón. Los de Didier Deschamps buscan bordar su segunda estrella, 20 años después de la conquista ante su gente en 1998. Los de Zlatko Dalic, en tanto, quieren saborear la gloria por primera vez.
Hasta este momento, ambos  equipos habían tenido un partido que sobresalió en el Mundial. Y fue contra la Argentina. 

De la guerra a la final

Davor Suker dominó la escena de Francia 1998. Fue el goleador de la debutante Croacia, que alcanzó el tercer puesto. Pero en la noche del 8 de julio de ese año poco sirvió el gol del delantero porque finalmente su equipo perdió 2-1 en semifinales ante Francia, que luego sería campeón.
Hace un par de días se cumplieron 20 años de ese partido, que sin duda marcó el destino de Croacia y de Francia. Los galos volvieron a la final en 2006 y ahora, con una nueva generación se metieron nuevamente en la definición.
Para los croatas la historia fue diferente. Le llevó mucha lucha, como su pasado lo marca, meterse en la definición del certamen por primera vez.
Pasaron 20 años de esa noche en la que Thuram se convirtió en el héroe francés en París. A muchos kilómetros de allí, en Croacia, Luka Modric masticaba bronca. Se lamentaba porque su equipo, la cenicienta de ese torneo, no pudo derribar el mito y dar la gran sorpresa.
Tuvo que esperar 20 años para ser él el líder del equipo. Para hacer historia desde adentro del campo de juego. Tuvo que ser un refugiado de la guerra que dejó miles de muertos en su país, incluido a su abuelo. Tuvo que pasar noches enteras añorando su hogar, del que tuvo que escaparse para no ser un número más en una lista de muertes.
Luka Modric recuperó la sonrisa, volvió a su casa y a jugar al fútbol. Empezó su carrera como profesional y la tuvo que pelear bastante hasta que el destino le dio una mano. Formó una familia y hoy es figura en Real Madrid. Se consagró en varias oportunidades y siempre fue una pieza fundamental de sus equipos.
El ‘10’ hizo historia en Moscú. Agigantó su leyenda en Croacia. De ser un refugiado a jugar la final de la Copa del Mundo. La película tiene un capítulo más, el del domingo. Dibuje maestro, nosotros disfrutamos de su fútbol.  

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