La sociología

Sábado 1 de diciembre de 2018
José Miérez

Por José Miérez Gerontólogo

Estimada comunidad misionera, del equipo intermultidisciplinario e intergeneracional que trata del envejecimiento, la sociología nunca pierde la evolución y actividad y es, en lo personal, lo que más me motiva como ser emocional y deseo compartir con ustedes esta introducción.
La sociología es una ciencia que estudia y analiza la conducta del género humano que vive, sobrevive y convive como grupo, su interacción y la de las instituciones sociales. Esta ciencia trata de desarrollar una teoría analítica de los sistemas de acción social, en la medida en que estos sistemas pueden ser comprendidos de acuerdo con su propiedad de integrarse alrededor de valores y virtudes comunes.
El análisis de los cambios implica, por lo tanto, un examen de las circunstancias que tienden a alterarla en el relativo equilibrio de una sociedad.
Ninguna sociedad es absolutamente estática y es necesario describir este equilibrio como dinámico o en movimiento y, como siempre, es parcial. A medida que tienen lugar los cambios y se sienten sus repercusiones, se realizan ajustes que tienden a restaurar el equilibrio. Los estamos viviendo actualmente y en estos momentos, donde una turba inculta demuestra de lo que son capaces de hacer cuando son azuzados por falsos líderes oportunistas.
El verdadero y auténtico líder es el que tiene objetivos claros del bienestar, capacitado para guiar, cómo hacerlo y con quiénes hacerlo.
La estrecha relación de cultura y sociedad con el individuo permite al sociólogo explicar y predecir algunos aspectos de la conducta humana. Es imposible tener en cuenta todos los factores sociales y culturales que entran en la conducta de los grupos y, en consecuencia, poseen un margen de errores (seguridad).
La sociología nos enseña cuáles son los grupos primarios formales e informales. Al producirse cambios, pueden producirse tensiones y llevarnos al crecimiento de gigantes corporaciones frente a las cuales los trabajadores que individualmente carecían de fuerza, aceleren el desarrollo y crecimiento de gremios, que sí son necesarios y manejan grandes recursos económicos que no son controlados y su utilización no siempre alcanza a cumplir los objetivos de diversas necesidades de sus afiliados; salud, vivienda, educación, culto, recreación, y se da más la confrontación que la cooperación y se siembra el miedo a través de las amenazas y violencias.
El factor tiempo nos ha enseñado que el dialogar, escuchando, opinando y buscando objetivos comunes a través del amor al prójimo puede superar el desencuentro.
En estos momentos tan difíciles en que como país hemos crecido y desarrollado, nos falta madurar.
La sociología, la antropología y la psicología trabajando juntas ayudarían a alcanzar la plenitud de bonanza en el país.
Tendamos la mano y adelante.

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