Pensar la vida, pensar lo humano

Sábado 1 de septiembre de 2018
José Miérez

Por José Miérez Gerontólogo

Comunidad intergeneracional que transitamos en un valle de lágrimas, somos una especie humana que estamos viviendo como animales bioculturales.
En nuestras manos tenemos la posibilidad de orientar nuestras acciones para cusonstruir o destruir. Decía Víctor Franken sus tratados de logoterapia: lo que el hombre es capaz de hacer es el holocausto en los campos de exterminio de Auschwitz ylo que está en juego es Hiroshimacon la bomba atómica.
Los descubrimientos fósiles de miles de años de antigüedad nos han demostrado que la especie humana vivía, sobrevivía, convivía compartiendo alimentos, vivienda y vestimenta para cubrir sus necesidades básicas y en la actualidad, a pesar del desarrollo, civilización, cultura, asentamientos, etcétera, seguimos luchando entre nosotros, nos corrompemos, robamos, mentimos, manipulamos.
Es por eso que en todo lo positivo que se hace para un mejor vivir, hay que insistir y priorizar los recursos de equipamiento, estructuras, bienes, servicios, remuneraciones a la educación para lograr una reflexión crítica sobre los sistemas educacionales.
Nunca se ha degradado tanto a los educadores, que para reclamar lo que les corresponde deben organizar piquetes, cortes, marchas, para que la burocracia de la educación esté dispuesta a favorecer la salud instintiva de las personas que responsablemente deben auspiciar una educación vivencial, transcultural y meta-doctrinaria: Dios, Patria, Hogar.
Para hacer más, hay que afirmar una fe en el desarrollo de la conciencia, más allá del pensar y del sentir, alentando tanto a los lectores legos como a los educadores, a valorizar debidamente de hacerse testigo neutro de uno mismo.
Los señores padres deben tomar conciencia de que son seres emocionales y deben participar activamente con actitudes y aptitudes en los centros del saber y proponer con libertad de opinión lo que debe hacerse, cómo hacerlo y por qué hacerlo.
Las escuelas, con orientación laica o religiosa, no son reformatorios, las primeras fallas vienen de las convivencias en la familia.No busquemos culpables y los que no piensan como uno no son enemigos sino ocasionales adversarios, que tienen derecho a disentir y a respetar.
Demos nosotros el primer paso y caminemos juntos.

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