Paraguas financiero gigante

Domingo 10 de junio de 2018
Exactamente un mes duró el inicio de gestión desde que la administración de Mauricio Macri decidiera volver a pedir asistencia al Fondo Monetario Internacional (FMI). Pasaron quince años desde el último endeudamiento. Esta vez, se recurrió al mayor préstamo de la historia argentina. La modalidad adoptada es la de stand by o préstamo contingente, por 50.000 millones de dólares que provendrá del FMI, y a ello hay que agregar otros 5.650 millones del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF-Banco de Desarrollo. Sin contar con estos montos, la Argentina lleva pidiendo préstamo externo y acumulado durante la gestión de Macri por más de 133 mil millones de dólares.
Esta semana el ministro de Hacienda de la Argentina, Nicolás Dujovne, anunció el acuerdo y dio detalles de las condiciones que el FMI impuso a la Argentina para otorgar una línea de crédito de 36 meses. Destacó que el Fondo pide al país bajar el déficit y la inflación y ajustar el gasto para llegar a un equilibrio primario en el 2020.
Los argentinos siempre asociaron al Fondo con promover ajustes salvajes o estar en medio de las grandes crisis económicas registradas en el país. En 2006, el entonces presidente Néstor Kirchner canceló el total de la deuda, aunque no representó una ruptura porque el país siguió integrando el organismo.
Recurrir al FMI siempre implicó un alto costo político, porque el blindaje conseguido tiene costos para la sociedad. Los fondos frescos pueden actuar como un paraguas financiero gigante, a fin de intentar curar algunas heridas provocadas por el fracaso del gradualismo  implementado por la gestión de Macri.
El plan económico concebido por Cambiemos dejó a muchos heridos. Intentar llegar sano y no tan golpeados en el 2019 estaría entre los planes de Cambiemos. Ello pensando y aspirando intentar volver a ganar las elecciones generales. Algunas muestras de tal orientación estarían en el acuerdo, cuya letra chica no se difundió y sólo se expresó que buscarán proteger a los jubilados y hasta aumentar las partidas el año que viene en gastos sociales.
Para ello, hay medio punto fiscal para costo social, un toque de populismo que el gobierno no está dispuesto a admitir de manera abierta.
El acceso a los fondos, les permitirá tener respaldo para evitar corridas financieras pero nada incidiría positivamente en la economía real ni doméstica. Tampoco nada se dice de crecimiento, producción, industria y consumo.
Al contrario, por las afirmaciones del ministro Dujovne, se crecerá un poco menos y habrá más inflación. Por lo tanto, se estima que vendrá un tiempo de enfriamiento de la economía, y ello  terminaría impactando de manera negativa en el asalariado. Es decir, los privados serán los que paguen el ajuste. La clase media seguirá siendo la más golpeada. Es que nada se dijo de cambiar el plan tarifario, que día a día sigue mostrando un sostenido crecimiento de precios en diversos productos y aumentos de tarifas, agravado por el recorte de obras públicas que exige el Fondo.
El escenario quedará al desnudo en la venidera batalla parlamentaria, que será en septiembre, cuando se comience a debatir el presupuesto de 2019. En ese texto estará el detalle de las partidas que serán reducidas y qué sectores serán los más perjudicados tras el acuerdo con el Fondo.

Sin metas
La confiabilidad es la base y éxito de todo proyecto. Esto es lo que se fue perdiendo en el Gobierno, ante los recurrentes incumplimientos de lo prometido por funcionarios de Cambiemos. Lo mismo sucede con quienes defienden a capa y espada la actual gestión, como sucede con Elisa Carrió, quien les aconsejó a los argentinos que se quedaran tranquilos porque el dólar no superaría los 23 pesos. Cuando se rompió esa barrera y esta semana llegó a los 26 pesos, se llamó a silencio.
Una postura aún más desconcertante y preocupante asumió el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, dejando en claro que no había meta inflacionaria. Quizás porque la realidad siempre resultó muy distinta a las estimaciones. Así sucedió cuando en octubre del año pasado afirmó que la meta de inflación para 2018 era del 10 por ciento y dos meses después, rectificó que sería del 15 por ciento.
La realidad demuestra a estas horas que la inflación se acerca a este número, cuando apenas se empieza a transitar la mitad de año. Esta vez, directamente afirmó que para el 2018 se decidió no tener metas. Sólo se puede explicar porque las previsiones inflacionarias están previstas en el acuerdo con el Fondo, que prevé para 2019 una suba del 17%.
Lo que se estima que vendría tampoco deja muy tranquilo a los economistas y en especial a la sociedad. Con el primer depósito de unos 15.000 millones de dólares que serían girados después del 20 de junio -cuando se concrete la aprobación formal por parte del directorio del organismo-, se destinaría a desactivar las Lebac. Al entregarse pesos a los tenedores de estas letras, pasarían a adquirir nuevamente dólares, lo cual ampliaría la fuga de capitales especulativos.
Lo que Macri considera que va a ser un gran acuerdo para los argentinos, todo indica que es direccionado al parecer solo a un sector. Suena mucho a lo dicho en el 2001 por el entonces presidente Fernando De la Rúa, quien anunciaba que sería un gran año para todos, destacaba lo lindo de dar buenas noticias, al anunciar aquel blindaje internacional, y prometía la salvación de la economía argentina, pero dejó ese mismo año un país en default. Algunos economistas sostienen que el actual acuerdo es similar a ese blindaje, cuando se pidieron 40.000 millones de dólares.
El FMI no girará a la actual administración el total de los fondos acordados. Los 35.000 millones de dólares restantes formarían parte de un respaldo de garantía y a disposición del Gobierno argentino para hacer frente a posibles corridas. Lo que se conoció hasta ahora es que el país, por este préstamo, deberá pagar una tasa de 1,96 por ciento anual por los primeros 8.480 millones de dólares e iría elevándose hasta casi el 5 por ciento.
Por eso el interés nunca fue tanto el problema, como sí las condiciones que suele imponer el Fondo. Lo cierto es que no será esta gestión la que comience a pagar este compromiso asumido y representará una herencia para los venideros administradores del país, y fundamentalmente para los argentinos que comenzarán a devolver el préstamo a partir del 2021. Para verificar que el pacto acordado se cumpla, la Argentina estará bajo la lupa del organismo mediante un monitoreo de los números cada tres meses.

Menos crecimiento, más pobreza
Vamos a crecer un poco menos y vamos a tener un poco más de inflación de la que pensábamos, admitió el jueves por la noche el ministro Dujovne.
Dando cuenta del panorama social, en el medio se metió el reciente informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, advirtiendo que la pobreza va a aumentar en forma importante este año. Se indicó que ello es a raíz de la inflación, la devaluación y la suba de tarifas. Explican desde la dependencia que la tendencia a la mejora que se había observado en el segundo semestre de 2017 se vio paralizada con un rebote inflacionario en el tercer trimestre, tras la devaluación de diciembre, y un proceso de estancamiento en el sector informal de la economía. La situación, según el relevamiento, se  vio agravada con una nueva devaluación el mes pasado, también con efecto en la inflación y el aumento de tarifas.

Amigos poderosos y beneficiados
Como curiosidad, el monto pedido al FMI es superado por el capital que tienen los 37 empresarios ligados a Macri, que juntos suman casi 60.000 millones de dólares, según la revista Forbes. Los 37 de los 50 empresarios más ricos de la Argentina tienen varios vínculos con la gestión, desde integrar el Gobierno y compartir compañías con funcionarios del Ejecutivo hasta haber financiado a Cambiemos. Numerosas medidas de este gobierno terminaron beneficiando a este reducido grupo de empresarios.
Dentro de este grupo están además empresarios ligados a bancos privados, casi todos extranjeros, que salieron a festejar el acuerdo porque deben cobrarle deudas a la Argentina en los próximos años. La alegría de este sector es porque calculan que el préstamo del FMI les asegura agua para sus molinos. La Argentina tiene vencimiento de deudas por 50.000 millones de dólares hasta el 2021 con bancos extranjeros, cifra que coincide con el monto que llegará del Fondo. Queda por demás claro el destino del préstamo.

Despenalización del aborto
En medio del acuerdo con el FMI, se sigue debatiendo y llega el momento de definición este miércoles sobre la despenalización del aborto. Todo indica al menos en materia de votos de uno y otro lado, que tendrá un final abierto en la Cámara de Diputados. Hasta ya se estima que de producirse una paridad en la votación, quien tendrá la difícil misión de desempatar será el presidente del Cuerpo, Emilio Monzó. Según los sondeos realizados dentro del Parlamento argentino, los antiabortistas corren con una leve ventaja. Pero hay una fuerte presión para actuar en ambos sentidos, tanto por una parte de la sociedad como por parte de la iglesia. Mientras tanto, se acercan las horas de definiciones: las comisiones encargadas emitirán despacho pasado mañana, y al día siguiente el debate llegará al recinto.
Se estima que la decisión sobre la despenalización del aborto se conocería en la madrugada del jueves, justo cuando todos comenzarán a enfrascarse en la Copa Mundial Rusia 2018, que arranca ese día. Ya se sabe de los efectos de los mundiales de fútbol, que  suele anestesiar protestas y aliviar ansiedades.

Panazo nacional y acuerdo provincial
Por efectos de la crisis nacional, la CGT mantiene la amenaza de paro y también se vieron afectados los comercios de barrios en Misiones. Estos comerciantes expresaron preocupación por la fuerte caída en el consumo desde el mes pasado. Según algunas estimaciones, la cantidad de pedidos se reflejó en caídas superiores al 50%, y los comerciantes afirman que cerraron este año muchos pequeños negocios por no poder mantener sus ofertas. Como muestra de la falta de dinero circulante, cada vez las ventas se fraccionan más.
A su vez, los pequeños comerciantes también habían planteado su inquietud en cuanto al incremento de la harina y sus efectos en el aumento del pan. A tal punto afectó la suba de este producto en todo el país que se produjo el panazo, y de urgencia, el gobierno de Misiones resolvió reunir al sector para plantear una rápida salida a la situación. De esta manera, el gobernador de la provincia, Hugo Passalacqua, acordó con el Centro de Industriales Panaderos de Misiones un congelamiento de los precios del pan, en medio de las subas.
El plan acordado se denomina Ahora Pan y funcionará durante tres meses.  Como parte del acuerdo, las panaderías tendrán descuentos de hasta 50 por ciento en las facturas de luz. Desde la provincia se recordó que medidas paliatorias similares ya se tomaron en otros sectores de la actividad productiva provincial, como el forestal y el de los comerciantes.
Son medidas que se esperaban del gobierno nacional, tanto en lo político como en lo económico, tras las promesas lanzadas por Cambiemos, y no justamente apoyar a empresarios que integran  la lista Forbes y que no tienen justamente problemas económicos. Es por esas líneas de acciones donde comienzan a diferenciarse las gestiones.
Desde la renovación sostienen que para conocer la preocupación del momento, tanto el gobernador, Hugo Passalaqcua, como el vicegobernador, Oscar Herrera Ahuad, no dejan de recorrer los municipios, recibiendo de primera mano las inquietudes de los vecinos. Con esos elementos, encaran políticas, programas y acciones pensando en la gente. En Misiones se destinan muchos recursos a los sectores más necesitados, incluyendo en salud y educación.

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