Henry y Meghan

Jueves 17 de mayo de 2018
Habrá boda real el sábado en Londres y ya te digo cómo será de aburrida, diría Raúl Delpino. Órgano y caras paliduchas en la abadía y sombreros exóticos anidados en las cabezas de la nobleza. Alguna mascota de caza, un avión, las campanas, la regata, el puente y la gente tras las vallas. 
Lo mejor será este toquecito transgresor de Henry: los príncipes ya no se casan con princesas, sí con actrices plebeyas sin que importe siquiera el estado civil ni la raza. Lady Meghan (36) fue estrella de una de las series más populares de la TV (Suits) y estuvo casada. 
Lo que sí no sabemos bien es qué piensa su abuela paterna. Lo cierto es que Lady M. no responde al perfil que soñaran Isabel o Victoria o las madrinas de las casas reales más tradicionales del mundo. 
Posibilidades de que alguna vez H y M sean reyes: muy bajas; Henry tiene por delante a su padre (69), a su hermano y a sus sobrinos. 
Su verdadera suegra, Lady Di, estaría orgullosa de la decisión de su hijo. “En la época de la escuela elemental -contó Meghan- solíamos ver un show en la tele y de pronto apareció un anuncio de un detergente líquido para limpiar los platos con el lema: ‘Las mujeres en toda América están luchando contra las ollas y sartenes grasientas’. Dos niños de mi clase dijeron ‘claro, ahí es donde deben estar las mujeres: en la cocina’. Recuerdo que me quedé en shock y sentía que me habían hecho daño. Algo no estaba bien, había que hacer algo”. Pasó a la acción y decidió escribir cartas a personas poderosas para denunciar el sexismo en la publicidad. Hillary Clinton respondió a aquella niña (11) para animarla en su denuncia. Finalmente el fabricante del detergente rectificó su aviso. 
Tras el compromiso, en noviembre de 2017 los cimientos reales tambalearon, y todos, la primera fue Isabel, se dieron cuenta de que la monarquía debía evolucionar. Para no desentonar la selección inglesa prometió la Copa Rusa de regalo de bodas.  

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